FIESTA DEL CANGREJO

¡No paro! ¡no paro! Ni siquiera puedo detenerme a hacer una crítica a lo Antonín Fajardo de mi estancia fugaz en Barcelona; pero como reseña de adelanto sólo diré que fue extraordinaria… ¡Extraordinariamente horrible! (Y esos signos de exclamación no pretenden transmitir jobialidad sino desasosiego, eh? que soy un ser complejo, oiga). Pero ahora no [...]