La realidad imitando a mi ficción

p1011102

 

 

 

 

 

 

 

Pobre Chihuaca…

JUST LIKE A WOMAN

“No ha aguantado la energía”

Siempre que me gustaba un chico guapo y éste se ponía a tiro – esto es, me pedía que le recomendase una película o que le metiese hacia adentro la etiqueta de la camiseta-, automáticamente, me convertía en Barbra Streisand. Me refiero a “por dentro”, no es que me diese narizazos contra un muro rollo nany killer con el síndrome premenstrual. De repente tenía la sensación de que sólo estaba allí, con aquel guaperas tomando café, porque me usaba para robarme frases ingeniosas y ligarse a una tía más buena, así es que sin más me convertía a mí pesar en una especie de bufoncilla entrañable capaz de comunicarse por eructos si era necesario para entretener/retener al chico en cuestión durante el mayor tiempo posible. Muchos pensaréis que Barbra no define el rol de salá, pero seréis esos que han sudado de Qué me pasa, doctor? y, en consecuencia, no tenéis voz ni voto para criticarla…

Cuando la cita acababa el chico sonreía y me pedía otra para el día siguiente. La presión mental era casi dolorosa. Sufría migrañas chistosas. Cada fin de semana tres funciones distintas para un solo espectador. Al final, por agotamiento, el tío se enamoraba de mí y por fin podía rebajar el nivel intelectual y quedarnos en casa a ver una peli de los Monty Python y que hicieran ellos las gracias por mí. Como el humor es afrodisíaco, yo me limitaba a allanar el terreno un mes y luego La vida de Brian me conseguía el coito final y Woody, la gloria. Al cabo de un año – como mucho – la relación había terminado. Porque claro… una no puede mantener el mismo nivel siempre y menos sin cobrar un duro. Y cobrar por entretener a un novio… en fin, quizás sea una idea excesivamente transgresora para nuestros tiempos.

pobrina…no se lo cree ni ella

Luego estaban los listos y divertidos. Igual que sucede con las corrientes artísticas o estéticas, yo alternaba mis líos con guaperas normaletes con mis affairs apasionados de mano de horrendos comicastros. Si bien la primera opción acababa dejándome seca, totalmente vampirizada y con el aspecto de un tubo de pasta dentífrica en manos de una familia numerosa; la segunda llevaba consigo unas consecuencias aún más devastadoras que la anterior. Aquella resplandeciente Barbra que me hacía de apuntadora desde mi fuero interno se pegaba un tiro por intimidación delante del feo ingenioso. Todos los recursos que fluían a borbotones cuando el buenorro siquiera ofrecía un leve bailoteo pestañil de curiosidad, me abandonaban cuando el listillo desplegaba sus armas de insultante locuacidad ante mí. De pronto me crecían las tetas y me sentía más chica que nunca en todo el día. Cualquier broma era replicada con un exhabrupto por mi parte. La brillantez ajena me ponía violenta o me dejaba muda y con los dientes recastañeantes. El encuentro, en estos casos, desemboca en una incomprensible – para mí – y atosigante – para ambos – tensión sexual no resuelta.

En cuanto a dicha resolución si tenía lugar lo hacía al cabo de varios meses – o años – o era despachada con un casi pubertoso beso a la puerta de mi casa. Todo perfectamente puritanesco, como si de una sit com mi vida se tratase.

es más femenino mirar aviesamente

Con el paso de los años he aprendido que no tengo un tipo de hombre. Soy completamente incapaz de reaccionar adeacuadamente a los estímulos y los invierto. Cuando he de ser comedida me paso de lista y cuando debo atacar directamente, sencillamente me paralizo. Es por ello que he ideado un nuevo sistema de conquistas. La próxima vez que me ligue a un guaperas le pediré a alguien que grabe nuestra conversación para poder proyectársela al siguiente bufón. Lo haría a la inversa, pero ¿para qué? no pienso tener hijos con un guaperas, ¿quién quiere pasar el resto de su vida bostezando?

En fin… kiss kiss, bang bang para todos.

*Nota: Este post ha sido interrumpido en numerosas ocasiones, sino juro que podría haber adjuntado una conclusión. Ya ni sé lo que quería decir… Me imagino que sólo lo empecé para ofender en masa a todos mis exnovios. Pero ya sabréis que me lo invento todo, ¿verdad?

ROBERT DOWNEY JR

Este año está nominado por segunda vez en su vida por un papel aparentemente menor en una comedia paródica de Ben Stiler. Yo creo que dicho así ya es suficiente para arrodillarse ante él. La película en sí misma no vale demasiado – aunque a mí todo lo que hace Ben me gusta siempre porque no, no soy una pedantilla insufrible que se ofende con los chistes de pedos - pero su interpretación es grandiosa. Me encantaría que se lo dieran a él – cosa improbable dada la otra nominación póstuma y francamente colosal de ese pobre tipo del que no voy a hablar porque me da bajón y acabaría haciendo chistes sobre la muerte y no quiero ser tan perra – sólo porque tengo la certeza de que su discurso no tendría desperdicio. Se trataría de toda una sucesión bien hilada de ironías y de chistes políticamente incorrectos mofándose de sí mismo, la industria y la propia vida.

Aparte de tener un precioso culito respingón, Robert se ha convertido por derecho y tras cagarla mil veces en uno de los mejores actores de nuestros tiempos. Ignoro si todas las variedades de mierdas que han pasado por su sangre juntas han acabado por convertirle, después de todo, en un tipo con sensibilidad - tras embotarla hasta el colmo impensable ha dado la vuelta y ahora es puro, cual Marcelino… crack y vino -. Si en los ochenta hasta se acostaba con Sarah Jessica Parker, ¡por el amor de Dios! Eso es pasar una mala racha y lo demás son sólo sucesos de “Gente”. Qué le voy a hacer; me gustan los hombres hechos a sí mismos, siempre ha sido así; pero si además son hechos, deshechos y rehechos…ya te puedes cagar.

Robert, hoy día, es una versión zombie y cínica de sí mismo en el pasado. Acabo de ver Iron man. Yo nunca veo películas de superhéroes, a no ser que sea en el cine y esté enamorada de quien me acompaña y obliga; esto es… pues eso, ¡nunca, joder! A ver si os vais a pensar ahora que soy una pobre pusilánime. En este caso fue única y exclusivamente por él. Un hombre al que habría que visionar siempre en V.O. o como mucho, si no tapan o despistan los subtítulos para admirar esa carita (ays… como estoy), en V.O.S, como demuestra el siguiente gráfico:

Lo sé, es altamente panderetero y pastelil. Sólo apto para mujeres con el síndrome premenstrual o cualquier homosexual con buen gusto. Por cierto, como dice una amiga mía “Sting no pinta nada ahí”; yo me atrevería a añadir que Calista tampoco… de hecho, si me apuras creo que el resto de personajes y extras molestan, incluso el traje que lleva Robert es incómodo. Deberían volver a rodar la secuencia sin todos esos elementos indeseables, solo Downey jr como dios le trajo al mundo y un micrófono de mano o quizás de diadema… seh… un perchista, una cámara, Robert a cappella, una hoja de parra… Lo demás sobra.

Y diréis, ¿qué le pasa a esta hoy? Todo el santo día con “malayos” en la boca y ahora reaparece reciclada a baboseante salida. Si pensáis que me voy a defender vais listos. Para una vez que me gusta un tío guapo. Malacostumbrados os tenía a los feos simpáticos. Por favor, si los pusieran a todos en fila parecerían el reparto de una secuela de La parada de los monstruos. ¡Pero esta vez no, nenes! Esta vez nadie me acusará de no tener criterio. Ja! Esta vez me gusta algo bonico indiscutible. Y lo sé, porque es la primera vez que me “documento” para escribir un post. Y ha sido poner su nombre en el buscador de youtube y aparecer a granel videoclips de secuencias subiditas del muchacho. Con Benigni nunca me pasó…

Creo que estoy madurando.  Creo que la madurez me adocena. Creo que el adocenamiento me humaniza. Creo que la humanidad hace de mí un gocha. En todo caso, es viernes y Dios no hizo los viernes para pensar. Chicos, os quiero más a vosotros, pero… soy un animal:

 

Que post tan indecente. Me avergüenzo de mí misma. Y que tipejo más masticable, por favor. ¡Soy una cerda feliz!

NO ME PIDAS QUE TE AHOSTIE PORQUE TE AHOSTIARÉ

Estoy pensando en cambiarle el título a mi película. Yo iría a ver esa hipotética al cine. Se admiten sugerencias.

*Nota: Post dedicado a los “rellenadores”.

REEDICIÓN:

Adoro los bocatas de chorizo al anochecer

Erizar

Hay muy pocas cosas que me pongan la piel de gallina, en serio. Ayer fue el cumpleaños de un amigo al que hace años que no veo y me acorde de una.
Se llama Vladimir Visotsky; me pasé años escuchando canciones suyas sin conocer la traducción de las letras. Pero no hace falta aprender ruso para entender esto:

Todos los pelillos de punta.

Along the cliffside, above the abyss,

along the very, very edge,

I am whipping my horses up into a frenzy;

but it seems I’m running out of air,

I want oxygen; I drink the wind, I gulp the fog;

 I can feel myself perishing in a mortifying rapture…. :

Horses, slow down just a bit, slow down a bit;

 pay no heed to the tightly.

But the horses I have are like no others

I am running out of life. I am out of tine,

I won’t have the chance to finish my song…

I will water my horses, I will finish my refrain,

I will linger for a moment on the very, very edge…

We made it just in time: no one ever shows up late

when God summons a guest;

but the angels seem to be singing in such irritated voices

or is that the harness bell that is chiming its heart out?

FELIZ PUTO VALENTÍN

Creo que me va a venir la regla en aproximadamente tres horas y media (me conozco como si me hubiera autoparido) así es que me encuentro con el estado anímico adecuado para escribir este post y dedicarle mi “tarjeta” de San Valentín particular a todos aquellos que hoy discutiréis con vuestra pareja o, sencillamente, dormiréis solos.  Ya sabéis lo que me pirra hacer montajes manipulando comedias románticas o memorables frases de otros. Me hace sentir poderosa. Muajajá, yo muevo los hilos…

Para vosotros, con toda la mala leche de la que dispongo en un día como hoy. Cupido es sarasa, no te digo ná y te lo digo tó:

P.D: Adjunto el enlace a megaupload por si alguien quiere enviar el video a su ex (o para Klover, que no puede ver youtube). http://www.megaupload.com/es/?d=VG1RK6QU Luego no digáis que nunca os regalo nada.

P.D 2: Da muchísima grima eso de “fierecilla” ¿no os parece? Anda que no se fliparon ni nada con el final de Duelo al sol; es verlo y picarme todo el cuerpo.

Pues a mí Tom Hanks me ponía

Lo sé, es como tener fantasías eróticas con un aristogato o con Goofy; aunque…

 grrrrr….

Vaya grunge que era este paletillo: los pantalones caídos y con retales extratégicamente sitúados, la sonrisa bobalicona, la mirada perdida de porrero habitual, el ademán pancho, los zapatos dos tallas más grandes de lo normal – para dejarse crecer las uñas a placer - el flequillo de tonto del pueblo a drede, un sombrero absurdo – un psicodélico hueso clavado en el cérebro, como alegoría de la esclavitud a la que nos somete la moda- y las orejas a modo melenaza roquera a lo Rosendo; todo en él es desidiosa bohemia, salvo por los consabidos guantes blancos de Disney que sobran a todos y cada uno de los personajes de la ingente factoría – salvo al tío Gilito, demasiado fino para tocar directamente las cabezas de sus sobrinos; mezquino engendro… - y que parecen ocultar una tendencia psicopática latente de Walt, como si ataviase a sus creaciones animadas de protección cirujana en las manos por si un día les daba por asesinar a Mickey no dejar más que restos de pintura blanca, nada delatora por común a todos los dibujos del clan. Asesinato en el Chucuchú Express.

Pero hablábamos de Tom. Y lo hacíamos porque en un parón de inspiración creativa decidí ver The wonders. ¿Por qué? Porque la estaban dando. A veces no me quedan fuerzas para luchar contra los elementos; a veces me afecta tomar tanto red bull de marca blanca. No voy a hablar de la película; no vale un insulto.

La cosa es que Tom no ha vuelto a dirigir otra en trece años. A mí no me gustó aquella ni para un domingo a mediodía pero no creo que fuese tan mala como para no volver a intentarlo. A los cuarenta minutos de visionado me di cuenta de la razón, casi sufro una embolia. Supongo que últimamente duermo más de la cuenta y me cuesta seguir el hilo – no en vano las últimas semanas de mi vida han estado cuajadas de comedias adolescentes o románticas y ni siquiera las he elegido yo - pero hasta que no apareció el personaje del manager – interpretado por el propio Tom – no me di cuenta de que el batería ¡no era él! Por el amor de Dios. Tom Everett Scott es una reproducción casi terrorífica por idéntica del jovencito Forrest Gump. Diría que en 1970, cuando Tom cumplió los catorce fue a jugar con sus colegas a la güija y el espíritu de Marlene Dietrich le dijo que si algún día se convertía en estrella de cine y quería perdurar durante más décadas de lo que es humanamente posible aprovechase para clonarse a sí mismo y tener repuesto fresco a mano.

Realmente es inquietante y necesitaba decírselo a alguien. Lo dije en voz alta al verlo y me sentí ridícula; porque cuando hablas sola casi farfullando o en susurros continuos y perfectamente interconectados puede ser hasta divertido, pero una frase en alto y fuera de contexto… te hace sentir muy loca. Ahora decidme que sólo lo veo yo…

Lo sé, mi capacidad de investigación vía google es pésima. Pero no me negaréis que, al menos, parece Tom Hanks después de una borrachera infernal y antes de una operación de nariz. Joder, que son el mismo. Dejadme en paz. Ved la peli y ya está, no os lo voy a dar todo masticado.

A lo que quería llegar con esta mierda de investigación es que Tom Hanks no ha vuelto a dirigir para evitar que se le vea el plumero con su narcisismo; lo cual en cierto modo le ennoblece y me provoca unas irrefrenables ganas de ver Despedida de soltero. No sé, soy así de turbia.

“Hazle más patético”

Tengo problemas para relacionarme con la ficción. No se me dan del todo mal las personas; unos me odian, otros me aman y otros me tachan. Como le pasa a la mayoría de los mortales relativamente libres. Pero los personajes, en concreto los paridos por mí, ya son otra historia – la historia que a mí me de la gana pero otra, paradójicamente ajena a mí, en cualquier caso -. Llevo varios meses con dos en concreto. Una chica y un chico. La novedad, mi transgresora aportación a la comedia romántica, es que ella le ha de encontrar a él y no a la inversa.

Tenía a una chica segura de sí misma, prepotente, insensible, cínica y con problemas de vello sobrante. Y tenía a un chico. Éste poseía multitud de características en su nacimiento como personaje. Estaba perfectamente definido y a todos nos caía bien. Hice una reunión masónica con mis amigos imaginarios, mis escritores favoritos y mis directores de cine predilectos y nadie parecía sentir recelo alguno. Sólo me quedaba encontrar el modo en el que ella también sintiese inclinación hacia el simpático mozo. A mitad de la historia me di cuenta de que el personaje masculino era demasiado majo y demasiado feo para atraer pasivamente a una chica segura de sí misma, prepotente, insensible, cínica y con problemas de vello sobrante. Ella era una bruja insoportable y él un bendito fetil; el escenario propicio para el enamoramiento tendría que haber sido una isla desierta, o un mundo súbitamente apocalíptico en el que sólo quedaran ambos recorriendo juntos los supermercados de las grandes superficies abandonadas, poniéndose ciegos de congelados y fornicando en cada una de las camas de los Ikeas del planeta por toda la eternidad.

No me gustaba la idea de convertir mi historia de amor urbanita en una pastiche de ciencia-ficción malilla y torpe. Tampoco quería que mi velluda favorita fuese más amable. Y él, bueno, él era demasiado majo, inverosimilmente encantador; demasiado, demasiado encantador. Pero no había forma; a mi bruja le caía mal mi santurrón y éste a su vez sudaba por completo de la primera. Esta mañana encontré la solución: “Hazle más patético”, dijo mi profe con contundencia. Derepente todo estaba claro; se presentaron ante mí, como en una rueda de reconocimiento, algunos de los tíos más tristes con los que he tenido alguna historia más o menos intensa en mi vida. Todos componiendo el tipo de chico que te gusta en algún momento y no sabes muy bien por qué; ni guapos, ni divertidos, ni especialmente inteligentes, ni apasionados, ni siquiera mínimamente cultos, nada de nada, un sáhara de lo estimulante. Pero en algún breve momento de autoadoración has pensado: “Yo a este le saco partido como hay Dios; que lo hay y es chica”. Luego el romance se desvanece y practicamente ninguno de los dos se lleva el gato al agua, no has aprendido nada y te sientes como una O.N.G que tiene tan poca capacidad de organización y convocatoria que sólo ha podido repartir bocatas una noche a varias docenas de vagabundos y luego tiene que cerrar. Pero al final el pringao haciéndoselo de penitas ha conseguido mojar.

Pues bien, mi feo con encanto se ha convertido en un bajuno, enclenque y lamentable pajillero para poder conmover y por consiguiente atraer a la chica. Quizás explicado así os parezca contradictorio, incluso absurdo e insostenible, lo sé; pero… ya me diréis cuando os la descarguéis de cinetube.

Ja! Mi vo acé mishonaria.

“Voy a cumplir los cuarenta”

INT/NOCHE. DORMITORIO DE SALLY.

Sally (Meg Ryan) recibe a Harry (Billy Crystal) en su habitación, ataviada con un albornoz blanco y un kleenex apurado hasta la descomposición, en la mano izquierda. Llora a moco literal tendido porque acaba de hablar con su exnovio vía telefónica el cual le ha informado de su reciente compromiso matrimonial con otra mujer. Por su parte Harry estaba tranquilamente en su casa, con su jersey de Bill Cosby favorito y un best seller entre las manos cuando recibe la llamada de la única amiga a la que no se trinca y acude raudo y veloz a prestarle un hombre en el cual restregarse la carita.

(…falta texto…)

SALLY (llorando)

Voy a cumplir los cuarenta…

HARRY

¿Cuándo?

SALLY

Algún día…

HARRY

Dentro de ocho años.

SALLY

Lo sé, pero están ahí, acechándome como en

un callejó sin salida. No es lo mismo para los

hombres; Charles Chaplin tuvo hijos hasta cumplir

los setenta años.

HARRY

Lo sé. Pero ya era muy mayor para darles el biberón…

 

(Cuando Harry encontró a Sally. Guión: Nora Ephron)

Voy a cumplir los treinta. ¿Cuándo? Dentro de cuatro años… están ahí, acechándome, como en un callejón sin salida. No es lo mismo para los hombres. Voilá:

Happy birthday to me…

 

¿UNA SOLA?

La soledad. La soltería. La independencia.

Recuerdo haber sido un poco Diego Peretti en “No sos vos soy yo”. No hay personajes femeninos en la historia del cine que reflejen esto. Creo que alguien debería hacer algo al respecto. Todas somos un poco ácidas, estamos un poco hartas y tenemos las mismas ansias de reafirmación y de mala leche. Yo me parezco mucho  mas a Gregory House que a Bridget Jones. No sé vosotras…

Ju, cada vez parezco más una reseña de entrevista de estrella de Hollywood elevada, macho. Qué alguien me de un tranquimazin, por favor.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.