AHORA SÍ QUE ME HE DEPRIMIDO

Mirad!!!

Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla en Madrid (monólogos)

Viernes 8 de febrero, 1,30 horas
Sala Galileo Galilei
Calle Galileo 100, Madrid
(entrada 10 euros)

Joaquin Reyes y Ernesto Sevilla

Como puedo ser tan poco previsora!!!! El puñetero día de mi cumpleaños! ME ODIO A MI MISMA.

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YO NACÍ EL MISMO DÍA QUE JAMES DEAN

James apunto de enseñar un pechitoY de pequeña tenía la estúpida costumbre de contarlo por doquier como una curiosidad crucial que implicaba en mi personalidad alguna clase de característica fulminantemente carismática; ya ves truz, ¡James Dean! Si lo único que sabía era fruncir el ceño, menudo paleto… También sabía de la coincidencia con Julio Verne y Jack Lemmon, pero jamás la compartí con nadie; ya se sabe que los adolescentes tienden a ser muy snobs y James Dean era mejor producto de marketing en comparación. Es como cuando decía “yo soy zurda como Woody Allen y Leonardo Da Vinci” pero jamás como Marilyn Monroe, claro… a ver si se iban a pensar que era boba!

Tengo 25 años, justo ahora, en este instante, clavaditos. Me encantaría retroceder en el tiempo tan fácil y cómodo pero menos torpe que como lo hacía Marty McFly y hablar conmigo misma a los 14; justamente el día que las monjas nos llevaron a ver entrenar al Real Madrid en la ciudad deportiva. Cuando miraba con los ojos vidriosos, las rodillas temblequeantes y las hormonas desquiciadas a Pedja Mijatovic hacer que corría por el campo mientras se atusaba su pelazo engominado y lanzaba esputos al césped con violencia. Una imagen nada romántica si lo pienso ahora pero que entonces evocaba en mí el deseo de establecer una familia con él a los 23 años. ¡Veintitrés! ¡por el amor de Dios! Que precocidad tan insultante para una chavalina con aparato dental, que escribía poemas edulcoradísimos e intentaba depilarse con cutter (sí, eso ya lo contaré otro día). Cómo podía pretender condenarme tan rápido y con un hortera semejante…

Nunca tuve un gusto exquisito

Sólo quisiera encontrarme conmigo misma entonces, digo, para agitarme fuertemente y decirme que la vida pasa demasiado rápido como para entretenerme soñando con futbolistas extranjeros con voz nasal y un pésimo sentido del estilismo… Quizás de esta manera hoy, después de 11 años, sería lo suficientemente madura como para no soñar con actores escoceses o en su defecto, con políticos locales (que es todavía más inmoral).

Lo único que me molesta de tener 25 años, es que a pesar de lo que pueda parecer – creo que lo parece a juzgar por lo que me dicen otros; aunque quizás simplemente sean un atajo de hipócritas despreciables xD- tengo las mismas prioridades vitales y los mismos ideales que tenía en mi adolescencia; la única diferencia es que ahora uso sombra de ojos, tengo tetas y lloro con menor frecuencia. Es decir, mi madurez, mi edad mental y/o emocional es la de una puber de los noventa, lo cual implica que soy insegura, voluble, ingenua, mificadora, tímida y dolorosamente tendiente al efecto retardado, más popularmente conocido como “Marta, tía, estás a uvas”.

Resumiendo, no pasa un solo día de mi vida sin que me pregunte qué es lo que me estoy perdiendo.