YO NACÍ EL MISMO DÍA QUE JAMES DEAN

James apunto de enseñar un pechitoY de pequeña tenía la estúpida costumbre de contarlo por doquier como una curiosidad crucial que implicaba en mi personalidad alguna clase de característica fulminantemente carismática; ya ves truz, ¡James Dean! Si lo único que sabía era fruncir el ceño, menudo paleto… También sabía de la coincidencia con Julio Verne y Jack Lemmon, pero jamás la compartí con nadie; ya se sabe que los adolescentes tienden a ser muy snobs y James Dean era mejor producto de marketing en comparación. Es como cuando decía “yo soy zurda como Woody Allen y Leonardo Da Vinci” pero jamás como Marilyn Monroe, claro… a ver si se iban a pensar que era boba!

Tengo 25 años, justo ahora, en este instante, clavaditos. Me encantaría retroceder en el tiempo tan fácil y cómodo pero menos torpe que como lo hacía Marty McFly y hablar conmigo misma a los 14; justamente el día que las monjas nos llevaron a ver entrenar al Real Madrid en la ciudad deportiva. Cuando miraba con los ojos vidriosos, las rodillas temblequeantes y las hormonas desquiciadas a Pedja Mijatovic hacer que corría por el campo mientras se atusaba su pelazo engominado y lanzaba esputos al césped con violencia. Una imagen nada romántica si lo pienso ahora pero que entonces evocaba en mí el deseo de establecer una familia con él a los 23 años. ¡Veintitrés! ¡por el amor de Dios! Que precocidad tan insultante para una chavalina con aparato dental, que escribía poemas edulcoradísimos e intentaba depilarse con cutter (sí, eso ya lo contaré otro día). Cómo podía pretender condenarme tan rápido y con un hortera semejante…

Nunca tuve un gusto exquisito

Sólo quisiera encontrarme conmigo misma entonces, digo, para agitarme fuertemente y decirme que la vida pasa demasiado rápido como para entretenerme soñando con futbolistas extranjeros con voz nasal y un pésimo sentido del estilismo… Quizás de esta manera hoy, después de 11 años, sería lo suficientemente madura como para no soñar con actores escoceses o en su defecto, con políticos locales (que es todavía más inmoral).

Lo único que me molesta de tener 25 años, es que a pesar de lo que pueda parecer – creo que lo parece a juzgar por lo que me dicen otros; aunque quizás simplemente sean un atajo de hipócritas despreciables xD- tengo las mismas prioridades vitales y los mismos ideales que tenía en mi adolescencia; la única diferencia es que ahora uso sombra de ojos, tengo tetas y lloro con menor frecuencia. Es decir, mi madurez, mi edad mental y/o emocional es la de una puber de los noventa, lo cual implica que soy insegura, voluble, ingenua, mificadora, tímida y dolorosamente tendiente al efecto retardado, más popularmente conocido como “Marta, tía, estás a uvas”.

Resumiendo, no pasa un solo día de mi vida sin que me pregunte qué es lo que me estoy perdiendo. 

6 comentarios

  1. Muy buen post, me ha encantado porque me ha evocado recuerdos de adolescencia y lo has escrito de forma bastante divertida.

    Por cierto, no sabia que eras tan joven!!

  2. Me alegra que te haya gustado; gracias miles, sobre todo por lo de “tan joven”, me ha llegado al cuore😉

    Pues sí, imagínate la de veces que canté yo lo de “Pedja Mijatovic, lalá lalá lalaaaaaaa!”
    Cuán dura es la pubertad…

  3. Jajaja!! Dios, “Pedja Mijatovic, lalá lalá lalaaaaaaa!”… Me harté a cantarlo yo también. Ahora lo canto de vez en cuando en mi casa (soy adolescente aún), evocando tiempos remotos y fiesteros…

    Yo recuerdo cuan dura es la libertad al recordar ciertos capitulos del instituto o al ver fotos que me denigran por los ropajes utilizados.

  4. Era tan pegadiza…

    Yo evoco mis tiempos infantes con muchísima asiduidad (los fiesteros no, porque salir en fin de semana con alguna de mis amigas supone vivirlos en directo, aún…:/ ) viendo capítulos de Aquellos maravillosos años…
    Hoy me dediqué a ponerle subtítulos al capítulo piloto de la serie, por el mero placer de verla con una amiga en v.o.s, para aunar nostalgia y novedad xD (al fin y al cabo cuando las ves en el idioma original cualquier serie o película parece completamente distinta)

  5. El otro dia me encontre con el adolescente que fui y estubimos hablando un rato.
    Le dije que estudiara mas,que hiciera mas caso a su madre,,,etc;pero le dije que en lineas generales siguiera asi,porque me gusta como soy hoy.

  6. Entonces no dejarías a tu yo teen demasiado traumado. Yo estoy segura de que haría llorar a “mi” quinceañera. No soy nada sutil en mis apreciaciones, hoy hasta mi jefe se enfadó conmigo por mi chulería infinita xD

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