Me ha engordado el culo

  Años ha de esta reveladora foto de mi infancia en la cual lucía un    irreprochable tipazo casi hepburiano y mi sonrisa era de esas contagiosas. En la foto se intuye que estaba apuntó de estallar en carcajadas y como consecuencia de la postura sufrir un tirón de cuello por tal sobredosis de alegría infantil.

Hoy, como contraste traumático a lo evocado en la foto adjunta, he podido notar como me engordaba el culo a medida que las horas del día pasaban sentada enfrente del ordenador; como si se formase contra mi voluntad y a una velocidad incontrolado un enorme almohadón natural en forma de nalgas donde mi espalda se acaba.

Nunca he tenido cariño a mi culo a pesar de que me ha proporcionado momentos inolvidables para bien o para mal – y lamento lo desagradable de la posible imagen intuída -; como mucho he llegado a tolerar su existencia, si bien en mi dorada niñez apenas pensé en él cuando merendaba aquellas rebanadas de pan con tulipán y azúcar por encima; auténtica semilla de posteriores formaciones indeseables, de esas interminables hileras de cordilleras celulíticas…

Hoy día el culo es una herramienta tan sumamente util y compleja que asusta pensar que nos pasemos gran parte de la vida sentados sobre ella. No le daría tanta importancia si tuviera un novio que me lo tocara de vez en cuando o que aludiera a él con lujuria o lo pellizcara con cariño picarón. Mi culo está ninguneado; deprimido; abandonado a su suerte expansiva. Mi culo ansia una liposucción, una playa nudista, una amenaza de sodomía, una digestión ligera, una alegría.

Odio no poder reprocharle todo esto a la cara, aunque la tuviera me resultaría altamente vergonzante mirarle al ojo y aparte llegar supondría una segura fractura de espalda.

En fin, tengo que adelgazar, nadie quiso nunca identificarse con aquello de “la calidad del tordo”. Y tras este frivolísimo post que me degrada como ser humano y me acaba de dormir del todo la nalga izquierda, me redimiré escribiendo un guión sobre el odio postcoital.

 

 

6 comentarios

  1. Jajajajajaja!!!

  2. La risa es que me ha hecho mucha gracia, no que me ría de ti!

    A mi me ha engordado la barriga este fin de semana de forma alarmante.

  3. Pero las barrigas no están tan mal vistas, Elio, colega. De hecho suelen evocar bondad y camaradería en un hombre -en una mujer dejadez o embarazo… qué contraste de género, eh? -.
    A no ser, claro está, que tu barriga sea ingente, cervecera y blandengue; en cuyo caso por mucha personalidad y encanto que puedas poseer, estás en la obligación moral de dejar las tapas y ponerte a hacer abdominales de inmediato. ;P

  4. agregame bombon,me encantan las chicas con kilitos extra,muaaa en la colita

  5. agregame bombon,me encantan las chicas con kilitos extra,muaaa en la colita. patoelkaiser@hotmail.com

  6. No está tan gorda, siento desilusionarte, toda la grasa le va a las tetas (BIENN!!!) y al culo (FAILLL :((((((), ah, y a las caderas, es un bajón, lo sé, pero los designios del metabolismo son inexcrutables.

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