GENTE QUE YO CREO QUE SE PARECE A MÍ

 

 

En mi último post comentaba amargamente el parecido entre la niña de Atracción fatal Ellen Hamilton Latzen (sí, he tenido que buscarlo) y yo; adjunto la única foto que he encontrado en la red:

 

 Con el pelo largo casi parece una niña, pero no os dejeis engañar…

 

Este “reencuentro” me ha hecho recordar la época púber durante la cual solía tener leves y fugaces depresiones por culpa de los parecidos que me encontraba con gentes en la televisión.

De muy chica, estaba profundamente horrorizada al poseer la certeza de ser clavada a Geraldine Chaplin en Doctor Zhivago:

 

 

 

 

 

Pase que no sea la tipeja más fea que haya pisado un estudio cinematográfico, pero es, tan solo por debajo de Kelly McGillis el auténtico epítome del antierotismo (conste que he elegido su mejor foto para no despertar viejos fantasmas…). Odiaba a su personaje en la citada obra maestra de Lean; me caía infinitamente mejor Lara (Julie Christie) y eso que era una ligera de cascos (que decía mi abuelita…).

 

El segundo parecido que me encontraba me satisfacía más. Es una paradoja curiosa porque se trata de un hombre, de manera que debería haberme aplastado por completo, no obstante fomentaba del todo mi egolatría (aka narcisismo) dado que se trataba de un hombre que me resultaba altamente atractivo; la primera figura masculina por la que sentí “curiosidad”:

 

 David Addison!! (ß Bruce Willis, vaya)

 

Ahí está, con el pecho palomo asomando, totalmente pagado de sí mismo, con la calvicie aún incipiente y esa sonrisilla de lado como diciendo, mare mía mare mía como puedo ser tan chulazo. Y ya veis, yo me sentía identificada de algún modo con Bruce. Como en teoría debía haber nacido varón y mis padres me vistieron hasta los 8 o 9 años como tal, supongo que de algún modo buscaba una figura que me sirviera de modelo antes de asumir del todo que era una mujer. Esto es demasiado Freudiano para seguir analizándolo.

Y por último y sí menos importante, una de las tantas lacras de mi generación: “Al salir de clase”. Esta vergonzante serie de corte Melrosplaciano y carencia total de ingenio siquiera esporádico ofrecía un abanico de personajes ampliamente nutrido en cuanto a su aspecto físico, en lo que se refiere a su perfil eran indiscutiblemente clónicos. Mi pesar era Elena, una apocada y ñoña chavalita dientona de la que nadie en la vida real hubiera querido ser amiga, con cara de ratoncillo igualito que Geraldine. Perdona Athenea Mata wherever you are, pero era ponerte a ti o a la hija de Aznar:

 

 

En cuanto a los parecidos que me adjudican el resto de la gente en la actualidad los encuentro excesivamente halagüeños como para tragarme nada. Por orden de insistencia son: Chenoa, Nuria Fergó, Sandra Bullock, mi padre y Nuria Roca.

 

 

 

Por último adjunto una foto de Audrey Hepburn imitándome:

 

 

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