La escafandra y la mariposa

He terminado de verla con un constante dolor pectoral, angustiada e hipnotizada a un tiempo y me he sentado aquí a la busca de quitármela inmediatamente del pecho y la cabeza pensando que, tal vez, en el blog de mi gurú actual encontraría el antídoto, y muy lejos de la realidad, me he topado con una relación de fotografías tomadas en un mismo espacio (plaza de toros de Santoña) y tiempo (ni idea) desde varios puntos de vista distintos. Resulta altamente inquietante; los catalanes son más pretenciosos incluso que los franceses (?!)                                                                     

Mathieu Amalric
Mathieu Amalric

       En realidad, todo esto viene por mi ancestral envidia hacia todos aquellos que tienen mayor sensibilidad artística que yo y van por ahí paseando su Reflex allá donde les lleva el viento, que para mí hasta que conocí a David G. Martinez, Reflex era un spray para aliviar el dolor de golpes -negaré haber escrito esto ante cualquier jurado popular -.

       Y con eso sí que se pueden hacer multitud de metáforas hasta la nausea del más intelectual de tu clase. Me refiero a comparar el dolor físico aliviado por el spray Reflex frente al dolor emocional captado por un cámara de fotos Reflex.
      No llevo ni dos párrafos y acabo de darme cuenta de que me va a ser complicadísimo expresar correctamente lo que pretendo. Es
terriblemente claustrofóbico exprimir neuronas sin jugo; esto va a ser culpa de los carajillos mezclados con Guinness en mi estómago que me pimple ayer mientras Ana hacia esculturas de medusas con trozos de servilleta de papel. Está claro que hay artistas y luego está la gente como yo, riéndonos de ellos en nuestra patética ignorancia.
     Y todo este rollo, chicos, para decir que en el fondo y aparte de la Banda Sonora no me ha gustado un carajo La escafandra y la mariposa y eso me jode; porque hubiera quedado genial en mis futuras hipotéticas reuniones con las elites intelectuales del país diciendo cuán conmovedora me resultó Le Scaphandre et le papillon; porque claro, en las saunas con cogines infestadas de incienso que los bohemios denominan cafeterías, cuando citas una película francesa tienes que hacerlo en francés; si no luego no te invitan a la absenta.
    Dicho esto me voy a la cama, cabreada, muy cabreada y eso sí, sin privarme de soltar la siguiente crueldad ambivalente; hasta un tio francés agitando un párpado tiene mayor talento literario que yo.
Allons enfants de la patrie…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: