CAPÍTULO 4: “Esas cosas hay que llevarlas con orgullo”

SEC.3. EXT/DÍA. SANT JUST DESVERN. NAVE.

David y Marta, completamente sudados fuman unos cigarrillos junto a las motos del aparcamiento de una nave industrial. Ella sigue llevando a cuestas la gran caja de mariquitas. Ambos miran entorno a sí con cierto grado de incomodidad – es que el resto de la gente ha llegado en coche y ellos han cogido un coche, un avión, un tren, un metro, un tranvía y diez minutejos sus patucas para alcanzar el lugar del demonio-.

MARTA

(resoplando)

¿Te das cuenta? Soy la única pringada que trae

un regalo. Debo de dar una penica desde fuera…

DAVID

La admiración hay que llevarla con orgullo, Marta.

Sino resulta indigno.

     Marta se pone firme y aprieta el regalo contra su estómago mientras alza la barbilla con dignidad infinita.

MARTA

¡Miradme! Llevo ya trece horas con esta caja de

mariquitas a cuestas; es que soy la repolla.

DAVID

(dándole una calada al cigarrillo)

¿Lo ves? Mucho mejor; además parece que tienes

más tetas, incluso.

el secreto está en saber poner esta misma geta. Katharine es una maestra del orgullo y el escepticismo; hubiera podido mantener perfectamente este mismo gesto incorruptible, aún con media docena de cajas de mariquitas sobre sus manos. Qué tía...

 

2 comentarios

  1. Bruto ¿Tú también, hijo mio?

  2. Es que mi madre siempre me tiraba accidentalmente todos los diarios… ¿Y usted cómo aquí?

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