“El amor se marchita…”

“Oh, Dios mío! qué idea tan deprimente” respondía Woody tras la interactuación callejera con una judía madura de paso ligero, cuando temía por el equilibrio perdido en su relación con Diane Keaton en Annie Hall.

Si el metraje de Amelie hubiese durado tres minutos más al bajarse Nino Quimcampoix y ella de la motocicleta esto es lo que habría sucedido:

SEC. 67. EXT/DÍA. DISTRITO DE MONTMARTRE. ZONA AZUL PARA MOTOCICLETAS.

Amelie despeinada y en estado de levitación sonríe a Nino mientras este la replica observándola con emoción vidriosa en los ojos. Sólo hace diez minutos que hicieron el amor y ambos parecen haber descubierto nuevas zonas erógenas.

NINO

Bueno, churri ¿y ahora adonde vamos?

AMELIE

No sé, no se me ocurre tampoco. Donde tu quieras.

NINO

¿Dónde yo quiera? ¿Por qué no decides tú?

AMELIE

Bueno, es que tampoco… me apetece nada en especial.

NINO

¡Pero no puede ser! Se supone que eres una chica

estimulante, sensible y original de una creatividad

inagotable y poseedora de un romanticismo nada

corriente en nuestros días ¿y ni siquiera sabes donde

podríamos tomarnos un café?

AMELIE

¿Estoy obligada a decidir un sitio fascinante para

tu jodido entretenimiento y satisfacción?

NINO

Pues hombre… Después de tanto rollo con la cabina

de fotos, el disfraz del zorro, los carteles con tu ombligo y

las flechas azules… lo menos que podías hacer era

sugerir una puñetera cafetería con encanto.

AMELIE

Estamos en París, todas las cafeterías tienen encanto.

Déjame vivir, no soy tu puñetero bufón.

NINO

¡Sabía que era todo una pose! O eso o eras una adicta

al prozac.

AMELIE

(indignada alejándose de allí)

Anda y que te den, Nino Quimcampoix del carajo! Donde

vas con casi cuarenta años recogiendo cachos de fotos de

gente que no conoces, ¡desgraciao!

NINO

(gritando)

Ridícula, ¡que eres una ridícula!

Y así Amelie se sacó unas oposiciones cuando terminó Biblioteconomía y trabaja archivando comentarios de texto en un insitituto de primaria mientras Nino fue denunciado por la posesión ilegitima de fotos de desconocidos cuando utilizó éstas para publicarlas en páginas de contacto por internet. Hoy día ninguno de los dos puede recordar con claridad la cara del otro y el café au lait se lo toman en casa.

Demasiado deprisa...

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