ALL-BRAN: UNA HISTORIA DE AMOR

Todos conocemos esta microteleserie; posiblemente una de las de mayor audiencia del país, que cuenta la historia de un chico que olvida el DNI en su casa fatalmente tropezando en un organismo público con una funcionaria que le recrimina el despiste y le insta a volver otro día. El protagonista, un tipo seguro de sí mismo y osado le espeta a ella tras su negación: “¡A lo mejor lo que usted necesita es cagar!” (en la versión del director). La chica que estaba premenstrual y por tanto vulnerable regresa a su hogar fulminada por la revelación y se entrega a la causa de vencer el extreñimiento para mejorar su vida y conquistar consecuentemente al tipo que le abrió los ojos y fluidificó su organismo.

Vuelven a encontrarse más tarde; esta vez ella va peinada y ha ido bien. Está resplandeciente. Se sonríen y hacen leves movimientos pendulares de apareamiento sutil.

Hace poco se estrenó, sin bombo ni platillo: ALL-BRAN: Bizcochitos del deseo. Una interesante secuela sobre el consiguiente devenir de nuestros protagonistas. Él se ha obsesionado con ella y se pasa la vida en la Junta acorralándola en los ascensores donde ésta se esconde para ocultar su adicción a los alimentos ricos en fibra. Las puertas del ascensor se cierran haciendo desaparecer en la oscuridad a los dos amantes que se miran sonrientes pero con cierta resignación. Suponemos que en el siguiente fundido, mientras irrumpe en nuestro salón la microserie de ciencia-ficción sobre el detergente, la extreñida y el osado se estarán mirando fijamente en la quietud del ascensor vacío, interrumpida únicamente por el crugir de salvado entre las muelas de ella.

Tanta tensión sexual no resuelta me está volviendo loca. Propongo un tercer capítulo de desenlace para acabar de una vez por todas con las espectativas frustradas de cientos de miles de seguidores. Transcurriría en la cocina de ella, más concretamente en la encimera. La ex-extreñida y el osado estarían haciendo el amor apasionadamente sobre un lecho de cereales All-bran tipo Plus (bastoncillos puntiagudos). Ella se queja por el dolor que le produce el contacto de sus nalgas con los cereales cortantes. Él la eleva sobre el aire y la coloca sobre la mesa del comedor derramando dos tazones de cereales estilo “almohadilla” con leche, diciendo: “A lo mejor lo que necesitas es All-Bran Splitz”.

Ya está:

2 comentarios

  1. Sinceramente, a mí también me llamó la atención la segunda parte del anuncio, en el ascensor.

    Que vayan con cuidado cuando hagan el amor en la cocina; si juntas comer fibra en exceso y hacer esfuerzos, puedes vivir una experiencia bochornosísima.

  2. ¡Qué visión! Te has pasado, tía. Has convertido una historia de amor idílica en un espectáculo circense escatológico.
    Ahora ya no quiero ver la secuela, tengo miedo.

    A ver que pasa con el anuncio de las Natillas, noto cierta tensión entre la madre de Messi y Robinho viviendo su pasión prohibida y truncada por la barrera de vivir en distintas dimensiones de realidad.
    Ese anuncio sí que tiene transfondo alegórico.

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