GENTE QUE ES FEA Y NO SABEMOS POR QUÉ: Entrega II

Cierto es que apenas perturba mi disgestión porque habré visto cuatro o cinco películas suyas (en su mayoría en el Alsa; esa tortura sobre ruedas tan cercana a las sesiones de Alex contra su voluntad):

 Podría ser yo viendo “Cuestión de honor” en un Madrid-León.

Pero aún así, a pesar del no hartazgo me hace sentir una indignación absoluta que consideren a ese arador de Cro Magnon unicejo (porque ese tipo no se depila el espacio intercejil, se lo afeita directamente o, mejor, se lo amputaron con laser en cuanto pisó la primera premiere hollywoodiense) que es Colin Farrell, no sólo un tipo guapo y atractivo sino uno de los actuales sex symbols más cotizados del mundo. Hasta tal punto que incluso le citan en las revistas de cine haciendo comentarios sobre las variedades de vello púbico que se va encontrando desde que coitea cual esquizoide priapista. Por cierto, no le gustan depilados… ¡manda madre que tenga que poseer yo dicha información! Con lo útil que me sería ese espacio del almacén neuronal para recordar… qué sé yo, limarme los cayos de los pies una vez al mes. Pero no, tengo que recordar que a Colin le gustan los montes (de Venus) cuando son espesos.

Hay que tener una convicción total en tu propia popularidad a nivel de símbolo erótico para permitirte hacer esa clase de aseveración. Porque claro, luego dice Sanchez Dragó que le mola que le sodomicen con verdura hervida o algo así, igualmente cerdo, y a todos se os revuelve la papilla pero si sale de los morritos de Colin… preferís pasar picores durante el resto de vuestra vida aunque sólo sea para fantasear con “ventaja”. Miradle, por favor, miradle bien:

 Pero qué impresentable cara chata con gesto resacoso, papadita incipiente de dejadez prematura y mirada ovina… Entiendo que en Irlanda donde todo el mundo parece haber salido del instituto de Degrassi (lo sé, esos eran canadienses, pero seguro que así os hacéis una idea de la magnitud viscoso/antierótica a la que me refiero) Colin (nombre, por cierto, de mascota humillada) fuera un hombre potable dado lo antitético a un albino que es un simio clásico; y el señor Farrell es lo más parecido a un mono que te puedes topar en la Quinta Avenida.

Aparte de lo evidente existe un detalle fundamental dentro del lenguaje gestual de este hombrecillo que consigue dar el toque de gracia final a mi aversión y es precisamente una desconcertante afinidad con la protagonista de la entrega anterior de GENTE QUE ES FEA Y… (Jennifer Love Hewitt) y es que cada vez que termina una frase o mira con preocupación juntando las cejas atraídas cual imantadas dada su continuidad primigenia, deja la boca abierta, por lo general, en forma de O. Esta imagen del tipejo simiesco con cara de pavor pijo es una maniobra de despiste, así nadie puede reparar en la falta de atractivo del conjunto de sus rasgos.

Colin podría ser perfectamente un camarero del Húmedo (aquí en León) lo suficientemente pagado de sí mismo como para depilarse el pecho y llevarlo al aire en camiseta mariconas imposibles y no lo necesariamente guapo como para poder ligarse a ninguna de sus esculturales compañeras travelianas de currelo a no ser que las pillase en estado de embriaguez límite. ¡Me das vergüenza Colin Farrell!

2 comentarios

  1. No tengo mucho que decir de Colin Farrell, salvo que no ha hecho aún una película interesante; de haberla hecho, lo del entrecejo no sería un problema especialmente. Sin embargo tu mención al Alsa ha reactivado mi memoria, que habitualmente permanece en modo ahorro; cuando yo tomaba el Alsa desde la Estación Sur hasta Oviedo, era un suplicio, entre otras cosas porque el viaje no terminaba en Oviedo. Pero como los recuerdos son así, ahora lo rememoro como algo romántico y viejo y maravilloso. Igual que la facultad, vamos. Evidentemente, desde el pasillo donde escribo, con la voz de un anciano vendiendo pescado y haciendo un sonido intolerable con una especie de concha marina, cualquier viaje en Alsa fue mejor.
    Dentro de diez años, recordaré al viejo pescador y le diré a alguien que fueron buenos tiempos. Probablemente no recordaré entonces que estudio los planos de su casa para robarle esa maldita concha, que me recuerda al olifante tañido en la Chanson de Roland.
    No puedo evitarlo, tengo que salir en defensa de Colin Farrell. Es cierto que lo de su nombre no tiene perdon, y que no me gustan las películas que ha hecho. Y es cierto también que no me preocupa lo más mínimo su aspecto, puede ser todo lo guapo o feo que nos parezca. Pero… vaya no quería hablar de eso; creo que tengo una edad parecida a la suya, y probablemente hemos crecido con referentes parecidos. A los que pasamos la adolescencia escondidos entre los fotogramas de Fellini, fuimos creciendo con la Trilogía de la Vida de Pasolini y nos aficionamos al cine porque estudiábamos en colegios de pago y no teníamos nociones estables de la realidad ni personalidad alguna, y tampoco, eso es lo peor, modo alguno de conseguirlas… pues… eso, adquirimos ciertas perversiones. Ten en cuenta que Bergman tuvo que esperar a la Universidad, cuando ya teníamos los malos hábitos impresos en el alma. O sea, que la estanquera de Amarcord, o Charo López, serían inconcebibles con su asunto rasurado. Perderían toda la credibilidad que mi generación depositó en ellas. Obvio es que hemos evolucionado como seres humanos, no es complicado, pero hay cosas que se te quedan ahí. Quizá sea por eso. Nunca había pensado en racionalizarlo, porque me parece que es una de esas cosas irracionales, animales, que hacen que la vida sea tan entretenida a veces. No sé, no me acostumbro a esos pubis depilados. Me molesta un poco coincidir en eso con Colin Farrell, que tiene cosas mejores en las que podíamos ser coincidentes, como su cuenta bancaria, pero en fin, ya que es así, debía salir en su defensa. No te preocupes, hay muchos de mi generación que no coinciden con esta idea, y que se dejaron engullir por la asepsia de los noventa, están en todo su derecho y creo que si no se ven reflejados en el coño de su amante pierden todo el interés por ella. Yo por mi parte, temeroso de engendrar un sentimiento de rechazo (he pasado dos días disfrutando de tu blog) reivindico mis orígenes sexuales, a pesar de todo.
    Ciao, Chaplina. Sigue asombrando, que no es tan sencillo.

  2. Vaya,te despachaste a gusto,ahora deberías de poner tu careto para describirte yo a ti,los pelos tienen solución la escoria como tu ,no.jajaja dedicarte a hacer comentarios de mierda en un blog sobre alguien que no conoces sino por su aspecto ,dices mucho como persona,que es tu trabajo,fantástico,pero hay trabajos y “trabajos”el tuyo es,simplemente una basura,por eso tienes lo que tienes.

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