Au revoir… Benvingut!

Durante unos cuantos maravillosos días voy a vivir, de manera que es altamente probable que no escriba (no tendré conexión y los cibers están muy caros en la ciudad condal). Me mudo a Barcelona, señoras, señores, señoritas y pajilleros míos!

Este blog está condenado a convertirse en el diario de una Amelie impostora. ¡No lloréis! Yo no lo hago…

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“Claro…”

Mi mejor amigo es inteligente, brillante, trabajador, tenaz, curioso, ocurrente, divertido, cariñoso, optimista, gracioso, honesto, heroico, generoso, guapérrimo y heterosexual. Ayer, definitivamente, después de haber llenado manteles de papel con sus conquistas en noches en las que nuestra risa casi ya histérica ambientaba cualquiera de los locales que nos permiten regentar, me confesó que estaba enamorado. Le pregunté de quién. Dijo: “es imposible”. Luego me lo explicó.

El “quién”, el “por qué” y la razón del “imposible” podréis encontrarlo a partir del minuto 19:22 exactamente. Vosotros también caeréis…

QUINTERO

¿Usted ha amado mucho?

EDUARD PUNSET

Yo creo que he amado todo el rato ¿no?

QUINTERO

¿Ama en este momento?

EDUARD PUNSET

Sino envejecería

Eduard ríe pleno y pacífico, aliviado, feliz. Mira a un punto remoto de la mesa. Se recrea. Contesta:

EDUARD

Claro…

 

Chico no conoce chica

SEC.30 INT/NOCHE. CAFETERÍA.

(falta texto)(…) Elisa (27 años) se retira la bolsa de hielo de la mejilla en el momento en que el camarero les sirve las bebidas. Una cerveza Guinness para Alberto (32 años) y un carajillo con nata para Elisa.

ALBERTO

(sonriendo satisfecho)

Gracias…

ELISA

Gracias.

Elisa juega escarbando levemente con la punta de la cucharilla sobre la nata montada. Alberto la observa.

ALBERTO

Eres la única persona de tu sexo y edad que

he visto nunca tomar un carajillo. ¿Juegas

también a la petanca?

ELISA

Bueno, cualquier cosa que lleve nata montada por

encima es más femenina, ¿no crees?

ALBERTO

Sí, especialmente si es una mujer desnuda

con nata montada por encima.

Ambos dan su primer sorbo a sus bebidas quedando con un bigotillo blanco en el labio superior de nata y cremilla de Guinness respectivamente. Ninguno de los dos se molesta en limpiárselo.

ALBERTO

Era verdad.

ELISA

¿El qué?

ALBERTO

La historia que conté de Pinocho y las fotografías. Nunca he

tenido lo que se dice éxito con las mujeres. Sin embargo con

los hombres me va bien; con los heterosexuales, digo, se ríen

un montón conmigo…

ELISA

Bueno, si lo piensas, nadie que a nuestra edad esté ahora soltero

ha tenido éxito en sus relaciones ya que al fin y al cabo

todas las que han tenido hasta ahora han fracasado.

ALBERTO

Bueno, hay distintos niveles de fracaso, también…

ELISA

Ya, y disintas cantidades, tú por ejemplo ¿con cuántas chicas

has estado?

ALBERTO

¿A qué te refieres con “estar”?

ELISA

Pues… dejémoslo en que cuente como relación

o al menos simulacro, el haber cenado y… ¡yacido! como

mínimo una vez con la chica.

Alberto asiente y mira hacia el techo pensativo echando cuentas con los dedos de ambas manos. Elisa le mira y sonríe con cierto grado de excepticismo.

 

ALBERTO

Hm… (tras unos segundos) Cuarenta y siete.

ELISA

(abriendo más los ojos)

¡Cuarenta y siete!

ALBERTO

Sí, según tu definición del “estar”, con cuarenta

y siete. Pon dos arriba, dos abajo, a veces cenábamos

directamente en la cama; no sé si cuenta un dos por uno.

ELISA

Así que has estado con cuarenta y siete tías…

Madre mía cómo está el mercado…

ALBERTO

¡Gracias! Y dabas clases de autoestima ¿verdad?

Joder, soy un chico divertido…

ELISA

Perdóname, no lo dudo, no quería ofenderte, de veras,

perdona… (Susurra asombrada) Cuarenta y siete… (Pausa) Perdona.

¿Y qué es lo que te ha fallado con… esas cuarenta y siete?

ALBERTO

Pues no lo sé, se lo hubiese preguntado a alguna, pero

cuando me despertaba ya se habían ido. (Ríen) ¿Y tú qué?

¿Has roto muchos corazones?

ELISA

Pues vaya, corazones… psé. Sólo cuando les pillas desde

el instituto dominas el tema de la cardiología. Con el tiempo

tendéis a endureceros mucho. Y hablando estrictamente de dureza…

pues, ¡cuando me depilaba!… Me iba razonablemente bien.

ALBERTO

¿Pero cuanta gente?, humíllate. A mí me has obligado a dar

cifras…

ELISA

Bien… Pues tampoco puedo ser muy precisa. Pero

te diré que, al menos, en total… no he estado con

tantas chicas como tú…

ALBERTO

(pausa seguida de risita

de pajillero)

Qué cerda…

 

Ambos se miran, sonríen y dan otro sorbo a sus respectivas bebidas.