A vosotros, los que salís con gilipollas

Dime con quién yaces y te diré que no compartiría contigo el mismo vaso de plástico en un botellón. Aprovecho para escribir este post mientras mantengo una conversación interruptus con una buena amiga. Es una pena que Adrien Brody no me lea desde hace meses, desde que creé el blog más o menos. Tú me caías bien, tío, me pareciste un fresco adorable cuando subiste a recoger el Oscar y le pegaste aquel morreo a la Berry aprovechando el momento de euforia. Te imaginaba sensible, cultivado y humilde a pesar de los galones, tras una larga carrera de secundario con cara de extreñido con remordimientos. Te hubiera invitado a protagonizar alguna de mis fantasías domésticas más elocuentes; tú y yo eligiendo mangos en la frutería del corte inglés o intercambiando cromos de panini en el quiosco de la esquina. ¡Pero no! Tenías que cagarla y dejarte ver el culo agenciándote como novia a ese poster de playboy andante que es la Pataky. Ahora ya sabemos que dentro de ti vive un tunero kinki con disfunción erectil necesitado de compensanción estética. ¿Acaso no podías salir con Minnie Driver o con Samantha Norton? No sé, una tía que si llevas a cenar a tu casa por navidad no haga creer a tus padres que tienes que pagar para poder meter en caliente. Me avergüenzas y avergüenzas a la especie humana, incluso Elsa sabe de que vas y mira que no debe de ser de las espabiladas.

Pues te diré una cosa Adrien, algún día a la Pataky se le caerán las tetas hasta las rodillas y antes de eso es posible que se le suelte alguna costura y para entonces tú ya no tendrás dinero suficiente ni para reconstruirla, ni para comprarte una nueva ni para seguir pagando a la carabina/humorista que seguro os acompañará a ambos cuando vais de cena por restaurantes pijos de Manhattan para que llene vuestros silencios ovinos con comentarios ingeniosos mientras engullís rebanadas de cabiar.

No, la vida no es eso y el amor, no tengo ni idea de lo que será, pero seguro que no se parece ni remotamente a vuestro rollo. Dejadlo ya, antes de que se os ocurra eyacular en una probeta y engendrar un ser con tu belleza y la “inteligencia” de ella. Haced un favor al mundo y dejadme a mí creer que la gente aún tiene sentido del romanticismo.

Y a todos vosotros, todos esos que fuistes personas antes de ser famosos y ahora os acostais con top models o esculturales trepas cualesquiera, id a ver a vuestra madre por Navidad y preguntadle qué opina.

Y a todos los que habéis triunfado en la vida y llevéis años con vuestra pareja de siempre y ésta a su vez, no vaya a playas nudistas con frecuencia alguna, ¡ole vosotros que tenéis sentido del humor y sois felices! A los demás, mi menos sincero pésame.

P.D: Daniel Day-Lewis está casado con la hija de Henry Miller desde hace varios años. A ver si copiamos. Y George Clooney que no deja de mojar con diosas del olimpo de Loreal, siempre tiene cara de estar hasta los mismísimos cuando se pasea por alfombras rojas. Yo me lo plantería, en serio. Espero haberos ayudado. Siempre es un placer.

Anuncios

The broken bed

Yo cuando cierro los ojos y pienso en la cama en la que dormía hace dos años, los vuelvo abrir, los cierro de nuevo e imagino otra cama en la que dormiré dentro de diez, no veo la misma cama. Supongo que Punset no es infalible; tampoco se le ha roto la cama este fin de semana y a mí sí. Bueno, quizás presupongo en exceso como ha de ser la cotidianeidad de Eduard, pero… seamos realistas, él no es una candorosa muchacha de veinticinco años con los fines de semana libres y poco dinero para ocio de puertas para fuera.

Se ha roto mi cama y eso me ha hecho pensar en la frecuencia coital practicada por las gentes del siglo XIX, por ejemplo, sin televisión y releyendo Guerra y Paz todo el santo día y muriéndose de asco y de lascivia contenida. No me extraña que los burgueses tuvieran todas las habitaciones enmoquetadas para evitar muertes por resbalamiento.

En la asfixiante densidad de mi aburrimiento intercoital he llegado a la conclusión, tras lo del acolchado general de las casas de los sátiros burgueses de siglos pasados, que es verdad que Beethoven debía de mojar más que Miguel Angel Silvestre en una despedida de soltera de clones de Samantha de Sexo en NY tras haber sido previamente aisladas sin hombres ni vibradores ni objetos cilíndricos en una isla aséptica e incomunicada durante meses. Porque la música debía ser lo único capaz de amansar a la par que exhultar (esta forma del verbo la uso yo así porque es mi blog y ya casi sólo lo leo yo y bah, pues como que me gusta tirando a bastante) a las bestias y los conciertos de Ludwing habrían de convertirse en una suerte de desmadre bajo las enaguas de almidonado chafado por la emoción fanática exaltada ante los arrebatados movimientos de batuta.

 Ahí está, el mismo rictus de suficiencia lujuriosa. Seeeh, lo reconocéis verdad, escalavas de la pasión?

No sé adónde quiero llegar con esto. Sólo quería compartir mi sopor y contrariedad al contemblar mi colchón tirado en el suelo mirándome con culpabilidad, sintiéndose sucio y humillado a rás de suelo. Me da tanta pena, quisiera abrazarlo y decirle que todo saldrá bien, pero me quedaría dormida y le babaría en la cara. Nuestra relación con los objetos está del todo desatendida y regida por ocasionales momentos de entusiasmo pasajero, tan pronto los amamos y valoramos como pilar de un determinado instante de existencia como los golpeamos con violéncia púbica desatada hasta el colapso y la muerte. Porque los objetos, al igual que las personas y las relaciones y los periquitos, también se mueren. Es por eso que os pido a todos, lectores míos, que guardéis un merecido minuto de silencio por mi difunta cama. Oremos.

Somos amigos de metro

Desde que vivo en Barcelona, no llega a mes y medio, he experimentado infinidad de anécdotas inolvidables con todo tipo de seres humanos a los cuales espero no olvidar jamás para poder recuperar en la memoria y convertirles en ficción gracias a una comedia coral del absurdo. Todos ellos, gracias a los vínculos superficiales que nos unieron por unos breves segundos o minutos de desconcierto y mascullación componen una amalgama de retrato abstracto de la base de mi vida social en esta ciudad y por tanto, un alimento para mi inspiración en el futuro.

El primero fue Avelino. Avelino era el dueño de la pensión en la que me alojé durante mis primeras cuatro noches en la ciudad condal. Era imposible entender más de dos palabras de lo que decía porque resoplaba con la boca cerrada – todo un arte – mientras hablaba, como si hubiera hecho alguna clase de pacto con Satán para no despegar los labios a más de dos mílimetros de distancia entre uno y otro o sino, aquel se quedaría definitivamente con su alma. Sé que yo le caía bien porque cual jovial recién llegada, sonreía al entrar en mi zulo y, también, que no le daba de comer a su perro y por eso éste se pasaba ahuyando toda la noche.

Mi siguiente amigo “demo” fue un argentino de Radio Nacional de España que me paró en el Paseo de Gracia y me preguntó cuál de todos los recuerdos de mi vida salvaría si de repente me quedase amnésica. Después un brasileño, quizás, que me invitó a tomar café en un semáforo yendo hacia Aribau: “¿Nos tomamos un café?” “No, mejor no”, “Vale, pues nada”. Una persona muy comprensiva. Luego un pintor excesivamente enrollado. Un camarero gaditano que sería lo más parecido al hermano que nunca tuve si los dos fueramos siempre borrachos. El tipo lascivo que se quedó con mi revista guarra de la doble de Sophia Loren y me regaló unas chapas para adornar la gorra. Una señora francesa a la que para poder indicarla donde estaban tuve que acompañarla hasta las ramblas. La inquilina del primer piso que vi, una arquitecta algo sequerona que presumía, como buena hippie, de no tener televisión. El jefe de grupo de un curro al que fui a hacer una prueba, el tipo más flipado que creo haber conocido en mi vida, fan de skape y que como no tenía novia, en el movil, de última generación, por supuesto, tenía toda una galería de imágenes en primer plano de su perro. Un travelo que mi compañero de piso se trajo un día a dormir a casa, que era exactamente igual que la Jesulina física y espiritualmente, le robó el movil a mi compi y no volvimos a verle nunca pero yo jamás podré borrar su turbadora imagen paseando en bragas. Y, por último, el barman que me regaló un bombón mientras esperaba a que mi única amiga de verdad – mi amiga siamesa de emociones – saliese del W.C.

Sí, esos fueron mis amigos de metro, sin contar algún yonkarra, tres o cuatro paisanetes, un par de niños escrutadores y algún que otro tendero. La felicidad se compone de momentos álgidos o curiosos, y sobre todo de recuperarlos en el recuerdo. Os dedico este album queridos desconocidos, gentes que jamás me llamarán por mi cumpleaños, ni me invitarán a su bodas, misteriosas islas de personalidades inaccesibles, de vidas paralelas, del paisaje de los otros. Soys poesía.

 

PAPANATISMO

Anoche estaba viendo Misery con mi santo, esa comedia negra sobre la gorda infanticida obsesionada con el escritor de novelas rosas de reconocido éxito al cual secuestra tras un fatídico accidente de tráfico del mismo y lo aisla  del mundo convirtiéndole en un atemorizado pelele en sus manos.

Se me ocurrió pensar que dentro de todo fan vive una pequeña y cabreadísima Kathy Bates con sed de reconocimiento que en realidad desea inmolarse en favor de la otra faceta que acompaña al amor incondicional e irracional, la de Odette, la encantadora viuda que baila al son de canciones de Josephine Baker.

Supongo que la verdad, tras mucho analizar este fascinante tema, está en el medio de esas dos mujeres:

Entre el más repelente pabor y la más desarmante inocencia. En la primera película el tipo, James Caan (posiblemente el primer y único precursor de lo que yo llamaría la Lie down silent comedy como evolución o alternativa al clásico Stand up comedy) es obligado por las circunstancias y la tortura y encarcelamiento al cual le somete Kathy Bates, a lidiar con la vaca para salvar su vida mientras ésta defiente todos y cada uno de sus psicopáticos actos pregonando constantemente que se trata de su fan número uno, que lo sabe todo sobre él y que están unidos a un nivel cósmico y superior a ellos. Por otra parte Catherine Frot no está loca, no de la manera antipática, homicida y acojonante en la que Kathy está como una chota, no, Catherine se identifica con el martirio de Jesucristo y de cuando en cuando se le aparece pero… bah, puede hacer vida normal y criar a dos hijos parasitarios y un yerno con olor de pies. Se limita a escribir una carta a su escritor favorito Balthasar Balsan haciéndole sabedor de ser el responsable de su felicidad. Cuando éste se encuentra atravesando una crisis de identidad y ante el apabuyante y tremendo hecho de saberse no querido realmente por nadie de su entorno va en busca de Odette y se instala a vivir con ella.

Adjunto un par de documentos gráficos para explicar mi tesis sobre el fanatismo y el papanatismo.

FANATISMO PSICOPÁTICO o “no me gustan las palabrotas por mucho que esté tarada”

SANA INCLINACIÓN o “si le das la vuelta a la tortilla se puede romper”

fanático, ca.

(Del lat. fanatĭcus).

1. adj. Que defiende con tenacidad desmedida y apasionamiento creencias u opiniones, sobre todo religiosas o políticas. U. t. c. s.

2. adj. Preocupado o entusiasmado ciegamente por algo. Fanático por la música.

 

papanatismo.

(De papanatas).

1. m. Actitud que consiste en admirar algo o a alguien de manera excesiva, simple y poco crítica.

INSOMNIO

Hace días que no me duermo antes de las cinco de la mañana. Ayer recurrí, para entretenerme, a una página donde puedes encargar una camiseta con diseño personalizado; quedé muy contenta con mi compra, ya veremos qué pasa cuando la reciba. Esto me preocupa enormemente y lo comparto, para que comprobéis hasta que punto estoy fastidiada de lo mío.

Creo que estoy pillando un gripazo del copón, será altamente interesante combinar fiebre, fármacos y amor esta semana. Por el momento, no tengo nada que contar, este post está dedicado a sacarle un mínimo jugo al hecho de no poder dormir. Creo que debería zanjar la búsqueda del hombre ideal y quedarme con mi novio (¿verdad, cariño?) Así que tras 40 respuestas, espero que masculinas, tras varios meses de disposición pública del mismo, doy al test del hombre ideal por finalizado. Y el premio simbólico es para…:

El anónimo que hizo dos veces el test entre las 2:24 y las 2:25 de la madrugada del 9 de noviembre con un 100% de respuestas acertadas. Bueno, lo de la ensalada fue un ful, pero siempre hay que ceder en algo, sino es como muy gratuito. Os adjunto sus respuestas y os explico porque él y no vosotros, viles mortales:

– ¿Qué edad tienes, mozo? Entre 25 y 35 años (porque menos que eso me haría sentir talludita y más asqueada)

– ¿Con cuál de los siguientes personajes de Lost te identificas más? Jack Shephard (el médico superhéroe) (Porque casi todos contestaron Hurley, el obeso bonachón, pensando que así resultaban más monos y, lo cierto, es que Jack es una víctima de su propia y apabullante fuerza vital. Un pringado, también, pero un héroe, al fin y al cabo.)

– Elige una de las siguientes ciudades para vivir: Roma (sí, porque por Roma puedes dar paseos por miles de años de historia, los helados están más ricos allí y las fontanas dejan boquibierto a cualquiera aunque viva dentro de la de Trevi)

– Si vieras a la novia de tu mejor amigo cometiendo adulterio, tú… Hablarías con ella pidiéndola que confesase (Prefiero lo de los anónimos con montajes fotográficos para acojonarla porque tiene más gracia. Pero a la hora de la verdad es mucho mejor y más racional opción hablar con la furcia en cuestión )

– Marca cuales de los siguientes libros has leído: La insoportable levedad del ser, La metamorfosis, Crimen y castigo, Demian, El libro de los amores ridículos, La inmortalidad (el resto no me leeis ná! Yo siempre he tenido debilidad por los hombres cultivados a los que, aparte, les gusta Milan Kundera y todo! y además Dostoievsky les parece un salao.)

– ¿Alguna vez has sido infiel? No, jamás, me parece una inmoralidad (Sí, y además ensucia un montón)

– ¿Usas gafas? Sí, desde hace años (Esta pregunta era del todo irrelevante, sólo la puse de relleno para poder adjuntar la respuesta posible de “Sí, pero solo las monturas” en homenaje a Berto, Groucho y tantos otros.)

– ¿Cuál es tu estilo a la hora de vestir? Nunca me había planteado si tengo estilo… (No me gustan los tíos coquetos y tan conscientes de sí mismos, llamadme machista o aburrida, pero ya ves… Me da repelísimo)

– ¿Con cuántas mujeres te has acostado? No creo que mi vida sexual sea aún asunto tuyo, moza… (Perfecto, ni me lo digas nunca, así yo tampoco tendré que cantar y de esa manera el misterio nos arropará siempre dejándonos disfrutar del morbo de la intriga agregada a nuestra vida ínitima)

– Con cuales de los siguientes adjetivos te identificas? Leal, Divertido, Observador (Lo justito. Algunos se pasaron agregándose cualidades como si estuvieran a precio de saldo y otros pecaron de modestía tediosa con simples “sexy” u “observador”, este último solo, da un miedo terrible, ¿qué haces observando todo el día? ¿a quién? ¿qué pretendes? ¿estás grillado?)

– Si fuera nuestra primera cita y tú te sintieses atraído, qué me propondrías? Ir al cine a ver una de esas pelis independientes que habías comentado que te gustaban tanto (las luces apagadas dan mucho juego; es un clásico) (Mucho mejor una peli independiente a un minibotellón a estas alturas, o un cuentacuentos pretencioso o una comida pesada. Soy una chica obvia, qué le vamos a hacer?)

– Combina tu ensalada perfecta a partir de los ingredientes que elijas de la siguiente lista: Lechuga, Cebolla, Tomate (Esto es una mierda supergrande, ya lo dije al principio, no obstante lleva cebolla, algo es algo. )

– Si hubiera un exterminio masivo poblacional y tu fueses el mesías todopoderoso responsable de elegir a diez personas para sobrevivir y repoblar el planeta a quienes salvarías: Salvaría a un médico, un científco, un poeta, un arquitecto, un agricultor, un químico, un antropólogo, un genio multidisciplinar, un humorista y a Scarlett Johanson (presuponiendo que sea fertil) (Porque no me curré esta respuesta para que la ignoraseis en masa, bastardos!)

– Mi héroe es… Mi padre

– Si tuviera que pasar una noche de sexo loco, loco, loco… Catherine Zeta Jones (Porque es la única de la lista que parece tener ganas y aprecio en un hombre que sepa detectarlo.)

– La cualidad que más admiro/codicio en una pareja es: La lealtad (Todo lo demás es superfluo al final.)

 

Y dicho esto, querido amigo cibernético diseñado para mí, has de saber que ya estoy enamorada. Sí, de un tipo que contestó que no tenía héroes y que le pondría frutos secos, queso, espinacas, granada, bacon y champiñones a una ensalada. Qué paradoja. Aún así… nunca te olvidaré.

http://spreadsheets.google.com/embeddedform?key=piMjy8_NjpkJIQXz57o0gPg&hl=es

EL AMOR: CIENCIA, FICCIÓN O MAMONADA

No os habréis enterado, porque sólo ha sido noticia en la península intependiente de mi habitación pero lo cierto es que han vuelto a “admitir” el video de Berto/Joe en el youtube. Nunca sabré qué sucedió exactamente. Podéis verlo y enamoraros por consiguiente del señor Romero o el señor Dassin o incluso de la señorita Comino en este enlace http://www.youtube.com/watch?v=z02ZjjJAe6E (si no os gusta… bueno, no hace falta que me lo reprochéis, tampoco).

Así mismo la vida en Barcelona comienza ahora a ser espléndida por muy diversos motivos, especialmente gracias a los medios de transporte y los de comunicación; tan inmediatos, bellos y prolíficos en general, y a que el jueves haré el amor. Perdonadme por mi falta de pudor, pero lo cierto, es que si una no puede restregar su vida sexual satisfactoria por su propio blog, ¿cuando puede? Y bien que os cachondeabais de mí cuando era celibe, bastardos.

Por otro lado, hace unas semanas dejé aparcado un nada ambicioso proyecto de montaje. Mi intención era llegar a hacer un documental sobre la evolución de las relaciones de pareja entre hombres y mujeres últizando únicamente mis 500GB de películas y música, citas literarias de algunos genios de nuestro tiempo y/o breves definiciones científicas o gramáticas encontradas en la red y sin moverme de mi asiento experimentando y/o interrogando por doquier porque, al fin y al cabo, ¿qué me van a decir que no me hayan dicho ya en un botellón?

Finalmente me quedé enquistada en el capítulo quinto del corto documental facilón. No obstante, tiene mucho sentido, dado que es exactamente el punto de enquistamiento paralelo producido en mi biografía sentimental. Cuando llego yo a ese quinto capítulo lo que sigue es un abismo. Mi propuesta es ofreceros el producto en bruto inacabado para que compartáis conmigo en que fase os habéis quedado, si vuestras experiencias son parejas a las mías o incluso aún más carentes de desarrollo y, sobretodo, para aquellos que hayáis pasado del nivel cinco: ¿cómo es? ¿qué hay? ¿se come bien?

Son sólo diez minutos; algunos de vosotros habéis tenido noviazgos más breves, pero, venga…

“Es un asco ser romántica y ninfómana a la vez”

Un propietario de derechos de copyright ha reclamado la totalidad o parte del contenido de audio de tu vídeo Berto Romero ¿Hay alguien más sexy?. El contenido de audio identificado en el vídeo es el tema Les Champs-Élysées de Joe Dassin. Sentimos comunicarte que se ha bloqueado la reproducción de tu vídeo por una infracción de derechos musicales.”

En fin; nadie debería caer en la morbosa curiosidad de fisgar en su Correo no Deseado; así, al menos, todas esas cartas de amor que he escrito a gente inaccesible para mí en los últimos nueve años de mi vida no habrían tenido consecuencias y yo, ahora mismo, no me sentiría tan traicionada por las trampas emocionales que la red y su tráfico informativo ofrecen.

Me han retirado un video del youtube. El mejor que tenía; el más romántico, el más emotivo, el único nexo digno que me quedaba con Berto Romero. A vosotros os la soplará tirando a bastante pero a mí me ha sentado tan mal que me estoy pensando seriamente retirar todo mi material de difusión cultural; no se merecen mis clips de Cher, besos apasionados, cachitos del programa de cocina, yo hablando sin vocalizar de cine… No. No lo veo justo. Resulta que todos esos videos podrían haber sufrido exactamente la misma reclamación que el videoclip de Berto y por alguna misteriosa razón que no alcanzo a comprender (porque aún no me he vuelto lo suficientemente paranoica) sólo ese maravilloso tributo a mi ex-adorado humorista ha sido retirado del visionado popular.

¿Seré yo o es que los elementos están en contra de que pueda vivir en paz admirando a ese tipo? Creo que algún día escribiré un relato sobre esto o, como deje pasar más tiempo e indeseables brevísimas y desconcertantes anécdotas, un ensayo titulado: “Berto, la entropía y yo: una historia psicosomática.”

Aprovechando que tengo el “berto” subido, debería añadir algo públicamente, por si el dueño de los derechos de la canción de Joe Dassin o el propio Berto o algún primo lejano de los dos anteriores me leen: Lo siento, lo siento muchísimo.

 Why can’t we be friends? why can’t we be frieeeendssss? Me imagino lo que estaréis pensando; pero yo también me dejé engañar por esas sonrisas. Y aquí me tenéis…

REEDICIÓN:

He subido el video a mi facebook (muahahá!) Podéis disfrutarlo libre de denuncias, aquí —> http://www.facebook.com/video/video.php?v=31874014469