TETAS INESPERADAS

Sí amigos, hoy tengo el “obvio” subido, no sé, no dejo de pensar en ello. Ha sido una mañana de mucha tensión, esta madrugada cacé que no maté a una cucaracha parduzca con la ayuda de un cenicero. La mierda es que el cenicero tenía una concavidad, cosa que sospeché al golpearlo contra la víctima y no escuchar el clásico sonido de ceirshkkkhhhdddreegh iagh que hacen esos bichos al crugir descuartizados y dejar las tripejas fuera. Con la curiosidad propia del reducto infante que todos conservamos en mayor o menor medida, levanté ligeramente el arma y la muy cerda intentó huir a una velocidad casi histérica, pero volví a atacar con el mismo éxito. Llevo toda la noche pensando que olvidaría que debajo de mi cenicero había una cucaracha viva esperando libertad, preparando su fuga durante horas, como una especie de Prison Break microscópico (aka “lupero”) o un gran hermano mínimo y críptico. Hace quince minutos me decidí a levantarlo con la ingenua esperanza de que el pobre insecto hubiera muerto por asfixia después de doce horas de rocogimiento obligado. Estaba muy quieta y como mal barnizada, sin el lustre de grasilla brillante que suele cubrir los caparazones de la particular familia que habita en mi mansión. Pensé “ja!” “te vencí! te vencí!” pero como si de una película de terror de los noventa se tratara una de sus patas empezó a agitarse como saludándome siniestramente: “no tan rápido, amiga”. Me acojoné, lo confieso. Posé de nuevo la “red” tupida de cerámica sobre la Periplaneta Americana  (conoce a tu enemigo) y subí con un spray asesino específico y un kleenex. Ha muerto. La he matado yo. Este post es para ella.

Como no me podía dormir pensando en mi duelo pendiente intenté olvidarlo concentrándome en algo reconfortante y cálido, algo que me hiciese sentir protegida y aliviada. Tetas. Es pensar en mamas y todo adquiere una dimensión distinta y más relajada imposible. Así es que hice un ranking en mi cabeza de tetas sorprendentes, tetas (decidlo en voz alta y disfrutadlo: “teeetaaas”) que no concuerdan con la cara, tetas con pezones desconcertantes, tetas de tamaños y formas impredecibles. Aquí lo tenéis:

MEG RYAN: Las más escurridas.

Sí, a todos nos dió un puñao de bajón ver En carne viva. Recuerdo un tío de mi clase de cine que estaba tremendamente emocionado con la perspectiva de verle las lolas a Meg, una vez que se estrenó y le pregunté por ello me miró con ojos vidriosos y me dijo: “Tampoco hace falta que te cebes, no?” Yo siempre me imaginé que los pechillos de la Ryan sería minúsculos pero a la par firmes y de ínfimos, rosados y resultones pezones. Supongo que esperó demasiado para mostrárselas al mundo. Me pregunto quién la engañaría. Bastardos consejeros de las estrellas…

EVA GREEN: Inesperadamente descomunales.

Porque la elegancia siempre parece haber estado reñida con el tetamen, pero ya ves, con lo fina que es esta chica y tiene las tetas como dos cabezas de enano. Son casi ofensivas. Mi amigo David entró en shock después de ver Soñadores. Y estoy segura que sus dos aldabas justifican por sçi mismas el éxito de una peli pastiche tan pedante como aquella.

KEIRA KNIGHTLEY: “Teta que no llena mano, no es teta ¡eso es un grano!”

Y he de aclarar que este fotograma pixelado y recortado pertenece a The Hole, una película que a pesar de su sugerente título no es pornográfica ni aunque te esfuerces sino “de miedo” (ains), con la senos monstruosos de Thora Birch como protagonista. Por aquel entonces Keira era solo una muchachilla de diecisiete años con algo más de chicha que en la actualidad. Me imagino que hoy día le crezcan para adentro.

DIANE KEATON: Tetas intelectuales.

 

Sí, es verdad, yo también pensaba que Diane Keaton no tenía. Hace años la vi en un reportaje hablando de lo mucho que le gustaban las tetas. “A todo el mundo le gustan. Y da igual el tamaño, o la forma, o el color del pezón; me encantan las tetas” (Vale que a lo mejor lo he adornado un poco, pero venía expresar algo parecido. Diane Keaton las tenía bonitas. Desde Looking for Mr HGoddbar hasta Cuando menos te lo esperas.

Tachán!!! O… Tariro tariro… (qué Esteso es eso)

 

5 comentarios

  1. Jue, el post más visto y sin comentarios….las tetas venden, sí señor xD

    Besos.

  2. nahhh, esto es muy bueno “como quiera que te llames”!
    me reí mucho.
    lo q no entendí es como la cuca no se pudo escapar por los agujeritos que todo cenicero tiene para apoyar los cigarros. Pero tal como las tetas, los ceniceros tienen distintas morfologías, asi q todo puede ser…

  3. En realidad era la base del cenicero, no la parte de arriba. Por debajo de la base los ceniceros tienen una pequeña concavidad, algunos, alguno son planos; algunos están pensados para echar la ceniza a la par que como arma mortífera para insectos rastreros.

  4. Un interesante y divertido Post, saludos y futuros éxitos..

  5. Ya ha llovido desde tu post, pero al encontrarmelo y leerlo, he sentido la necesidad de comentar sobre Meg Ryan.
    En “The Doors” de Oliver Stone se le ve una teta (si, solo una) en una escena de cama, mientras habla con Val Kilmer.
    No recuerdo bien el año, pero esto debe ser como 10 años antes de la pelicula que comentas. Y estaba mucho mejor que la imagen que sacas (que es una pena la verdad…). Meg se merecía que le hicieran justicia. Un saludo

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