De hormonas y tó eso

Ayer fue una apasionante jornada homosexual. No pensaba salir porque mi voz se parece cada día más a la de Paco Rabal y, no sé, será que soy muy exquisita yo, pero me da la impresión de que no es algo que me agregue atractivo, aunque debería aprovechar para ir a un karaoke a cantar diecinuevediasyquinientasnoches hasta quedarme sin voz y pasar a convertirme en una encantadora mudita, que ya es más femenino. Todo depende de lo que estires la cuestión, está claro. Últimamente no me va bien lo de dar vuelta a los marcadores. Me explico, comienzo hablando con un amigo de su vida sentimental en absoluta decadencia, le muestro empatía y complicidad, le intento animar dentro de mi ignorancia y va el tío y acaba hablándome de saunas gays. ¡Yo no quiero oir eso! ¡Venga ya! Toda mi educación sentimental de base está compuesta de una sobredosis de visionado de las filmografías completas de Audrey Hepburn y Gene Kelly, ¿de verdad crees que voy a saber replicar a tu inclinación hacia la lascivia más sudorosa? Pues no! Audrey y Gene jamás protagonizaron secuencia alguna a poro abierto haciendo vahos y sobándose las entrepiernas con desconocidos en una sauna gay. Es que vamos, mi inocencia se va a morir como siga resultando a todo el mundo la “clase de chica a la que le puedes contar lo que sea”. Pero si yo lo casco todo! Y no precisamente de aquella manera…

En fin, con esto quiero decir que las experiencias ajenas me producen una curiosidad morbosa inevitable pero, al mismo tiempo, me crean inquietud y desarreglos hormonales; y no, no me parece bien. Me desenamoro y enamoro constantemente de objetos, personas y emociones unas seis veces a lo largo de un día, tengo lo que yo llamaría papanatismo ciclotímico; he encontrado, por supuesto, una solución radical. Radical no en el sentido de sesgadora (<— esa palabra es mía, sí, qué pasa! ¿es que alguien no la ha entendido? estoy por abrir una sección de reclamaciones para cuando digo “soys” o “cabiar” o me invento “sesgadora”, pero por el momento sólo podréis levantar una ceja o sentir vergüenza ajena o tomarme por una mujer adelantada a su tiempo; esto último os lo recomiendo porque así os resultará más reconfortante leerme y os hará sentir más inteligentes y transgresores) si no en el sentido de pragmática. Si no puedes vencerlos únete a ellos y cómprate una libretita para apuntar conclusiones o robar comentarios ingeniosos.

Es por esto que de ahora en adelante pienso usar a mis compañeros de piso como motivo de estudio y pronto acabaré un relato basado en su anecdotario que titularé: “Uuuholá”. Lo cuál espero desencadene en su publicación a nivel hogareño una micro Desmontando a Harry pero protagonizada por mí; a ver si así se me aparecen de una vez por todas mis personajes y mis musos y hacemos una fiesta en condiciones.

Ayer me enamoré cinco minutos (vaaaale, quince), pero luego se me pasó:

El youtube se ha cargado la magia de la clandestinidad. Tenemos un gran hermano permanentemente pegado al culo. No obstante estoy deseando que salga pronto a la luz algún video de Nick Nolte comiendo fetos humanos o Tom Cruise asesinando vagabundos. No va a ser todo gente maja haciendo cosas majas o chicas comiendo caca. Ha de haber variedad. Yin! Yan!

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