Mis héroes, Capítulo III: Woody

El 8 de febrero cumplo 26 años y creo que debería cortarme el pelo y dejar de parecer una folclórica. Pero no hablemos de mí y mi peculiar estilo estético. Hablemos de él.

La evolución de mi relación con Woody Allen no ha sido muy dramática en quince años – incluso a pesar de que muriese él hace seis y ahora hayan puesto ese señuelo como cadáver embalsamado y sostenido con un palo con el fin de pasearle por las ruedas de prensa y poder seguir utilizando su nombre como mera marca engañosa en los títulos de crédito -. Cuando mi hermana me lo descubrió de niña mi opinión era que todas sus películas eran una tremendamente larga y naranja partida en docenas de pedacitos y dominada por actores feos y gente torpe y tartamudeante que sólo sabe hablar de si mísma.

Ahora pienso exactamente igual – al menos hasta Desmontando a Harry – sólo que ese concepto me seduce. Y el cine anaranjada de Woody me acompaña permanentemente, se ha instalado en mis recuerdos filtrándole como si fueran propios. El fanatismo tiene varios grados de locura, pero en mi caso soy demasiado vaga como para obsesionarme tanto. Al final he visto todas sus películas menos Zelig – quiero dejarme una para cuando por fin nos confirmen que ha muerto oficialmente – pero a lo largo de un puñado de años, dosificándole al máximo. No puedo ver varias películas de él seguidas porque acabaría siendo poseída por unas ganas terribles de retroceder en el tiempo y pretender ir contra las leyes físicas es un error insalvable que podría traer consecuencias nefastas.

Bien, yo lloro siempre con esto:

Yo siempre he sido un poco Annie; así me bautizó aquel muchacho tan divertido… ¿que habrá sido de él? (esto es retórica, no te manifiestes cual Candyman cuando diga “Woody” por tercera vez).

4 comentarios

  1. Era un truco zafio.

  2. jojo.

    Acabo de conocer al tipo ese que se parecía a Victor Clavijo que iba a la escuela esa donde ibas tú.

    jojo.

    2.0

  3. No es que se parezca, es que son hermanos.
    Deberías dejar de beber cuando comentas en mi blog; quedas peor que yo misma y eso me asusta.

  4. Un final genial para una película estupenda. Yo sí que las vi todas (“Zelig” incluida, por cierto, en lugar de esa -que no está nada mal- podrías haberte dejado alguna de las aburridas como “September” o “Interiores”) y mi favorita sigue siendo “Desmontando a Harry”, no sé si por lo divertido de la historia, los diálogos ingeniosos, o simplemente porque a veces me identifico con el personaje.

    En otro orden de cosas, Bloglines parece que no me reconoce el feed de tu blog. Ignoro el motivo.

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