Mi héroe, Capítulo IV

Iba en uno de esos tediosos viajes en tren – tediosos digo, antes de conocer la pesadez gangrenante cerebril del León-Barcelona actual – hacia Madrid con La insoportable levedad del ser entre mis manos. Había impreso nuestra foto con cara de monguers como marcapáginas; yo fraggle pleno, tú empanado feliz. Creo que entonces estaba completamente enamorada de ti. Es normal, ¿quién no se ha enamorado de ti alguna vez? Pensaba mientras leía a Kundera y su descripción de Sabina – el que considero personaje femenino más digno de la literatura unversal, de la mía, al menos- con el trenecillo agitándome el pecho y las palabras del checo grabándose en mi inexperta alma para siempre …pensaba:

“El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro. “

 …pensaba que aquello debía ser lo más cerca que puede estar uno de la felicidad. Cuando te gusta más el borrador que lo que será la obra que nunca llegaremos a estrenar. Te había conocido y en sólo unos pocos meses te habías convertido en mi mejor amigo. Tenía la impresión entonces que Kundera escribía sobre nosotros, que lo había hecho antes incluso de que tú y yo fueramos un proyecto de persona, antes de que tus padres y los míos – por sus respectivas cuentas, obviamente – se plantaran el primer beso húmedo. Por fin me sentía protegida y completa, te había encontrado y ya nunca me faltaría con quien contar.

Es imposible escribir sobre la felicidad, bob, sin caer en el caramelo. Aún garrapiñados, aún ausentes del resto en cualquier fiesta, aún escribiendo coitos en un mantel de papel, aún viendo amanecer con tu discromatopsia, aún llorando, aún riendo, aún escalando pequeñas montañas, aún soñando de la mano, aún engullendo burritos del infierno, aún tirándonos juntos de cabeza, aún siendo aborrecidos por cualquiera por tanto derroche de nosotros… Da igual, porque mis palabras jamás se acercarán a describir ni una ínfima parte de la tranquilidad y la plenitud que me llenan, que lo invaden todo, cuando sé que estás aquí, frente a cualquier barrera geográfica, temporal o circunstancial, tú siempre estás aquí, conmigo. Yo siempre estoy allí, donde tú estás.

Y como me da por el culo tanto azúcar, adjunto una foto nuestra, poco favorecidos, como siempre, y presumiblemente groguis:

Y en palabras de un niño pelirrojo de los años ochenta mejor amigo del prota…: “Tú eres mi mejor amigo. ¿hay algo más importante que eso?”

Te quiero, foca.🙂

Encima tiene talento, el muy bastardo: http://www.flickr.com/photos/tolaputaviaigual/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: