“…dicen que los psicópatas sólo sienten cariño por los animales o lo bebés…”

… así que tú no puedes ser una psicópata.” (Alberto dixit)

Siempre he pensado que el hecho de que me resbalasen por completo las mascotas y el no haber tenido nunca la menor ilusión en visitar un zoo o el circo, unido al pavor que me producen los niños recién nacidos puesto que cada vez que me hacen sostener uno me da la impresión de que se le va a caer la cabeza o que si esturnudo le dejaré sordo; hacía de mi un ser insensible, casi infrahumano. Pero ya véis, podríais estar bien seguros a mi lado porque jamás me dará por descuartizaros a ninguno; es que es muy cansado.

Aunque no estoy demasiado segura de que la psicopatía sea un sinónimo de falta de sensibilidad. Así que posiblemente no valgo para serial killer ni tampoco para llorica de Ópera. Soy inofensiva y dificilmente conmovible; como Juliette en Lost – no dejo de pregonar que fue mi resultado en el test What character of Lost are you? -. Es duro identificarse con una parsimónica; a lo mejor estoy envejeciendo. No se puede ser pausada y a la vez haber faltado a casi todas las excursiones de fin de curso por gastrointeritis nerviosa. Quizás me emocionaba tanto antes de moverme de la ciudad que me era inevitable la sobredosis nocturna previa de toffes, yo qué sé, cualquiera se acuerda de su infancia cuando nunca has ido a un campamento a mearte en la litera delante de otros treinta guajes.

¿Qué birria de escritora soy yo sin una infancia traumática? En fin, hablando de traumas y de pecados capitales añadidos… Qué desequilibrado está eso, ¿no? Los siete oficiales, digo. Al fin y al cabo todos preferimos tener de colega a alguien que peque de gula que de ira o vanidad; así al menos te lo puedes llevar a un mexicano sin que se queje o se sienta infravalorado. O peor, un perezoso… buah, a esos ni los sacas de la cama, habría que llevarle a los mariachis al dormitorio. A mí me encantaría pecar de lujuria porque viste mucho hoy día ser un poco cerda; las mujeres liberadas sexualmente y tirando a guarras – para qué andarnos con eufemismos – están realmente in; pero muy a mi pesar he salido soberbia y con esa mierda de pecado te comes los mocos. Como mucho sólo sirve para mirar por encima del hombro mientras te los comes y acabar sufriendo un dolor de cuello crónico, vamos una auténtica mierda. Está claro que al final son los avariciosos los que hacen mejor negocio. De hecho no conozco ni un sólo ser avaricioso que no haya acabado teniendo a alguien que le abanique de un modo u otro, mientras limpia cuidadosamente sus monedas de “oro”.

En fin, me quedo más tranquila sabiendo que cada día me voy a la cama conmigo misma sin peligro de autoatentado o de atentado contra mi compañero de piso Jamshid o contra un hipotético compañero vital circunstancial. Es raro que en Lost, aparte de Ben Linus – que yo creo que es un bendito (y sí, tuve un sueño casi casi húmedo con él; estoy enferma) – no les haya salido aún ningún personaje desequilibrado que se dedique a cortar miembros de los miembros. Es inverosimil estadísticamente. Como en Sexo en N.Y., por el amor de Dios ¿cuántos tipos se trincaron entre todas contando las cinco temporadas? ¿trescientos? ¿y ninguno intentó matarlas? Vamos, yo es que, ya ves, no soy una psicópata – ha quedado demostrado con el “test” de los animales y los bebés – y no podría aguantar un café de media hora con Sarah Jessica Parker y sus moínes sin intentar agredirla.

He dicho.

 

Hay que ser una auténtica psicópata para llevar ese modelete…

Una respuesta

  1. No lo creo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: