El día que vi VAGINA DENTADA

No suelo exponerme tanto como para que descubráis que soy idiota pero hace tiempo que me siento mortificada por el hecho de haber visto esta película y necesito compartirlo con el mundo. Antes de nada he de aclarar que era domingo y yo disfrutaba de uno de esos agradables días de depresión (aka introspección) tras mi recién estrenada soltería. Por supuesto había olvidado cuándo tenía que venirme la regla y por tanto yo misma y a través de mi poderosa autosugestión creía que la vida no tenía sentido y que ¿para qué teñirme el vello de los brazos con Andina si al final acabaré muerta de un modo u otro tarde o temprano? Me metí (aka inserté; me gusta el verbo “insertar”) en una página de películas online porque soy asquerosamente pobre y me gusta ir por el lado peligroso de la vida. Recordé que cuando vivía en Madrid elegía mis lecturas por lo sugerente o evocador del título sin mirar reseñas o informarme sobre el autor previamente, dado que me parecía mucho más excitante. Una especie de evolución del concepto “sigue tu propia aventura” elevado al absurdo. En este caso inspeccioné los carteles de cada film y me decidí por este:

¿No os parece sobrio y elegante? Y con ese subtítulo… Dientes: Toda rosa tiene sus espinas. Me asombró que la página de descarga no estuviera saturada por goronanistas (resultado de fundir dos conceptos universales: el morbo de lo visceral y la necesidad del alivio inmediato). Me resultaba más divertida la idea de verme a mí, casta y jovial, consumiendo esta clase de bodrio que el acto de verlo en sí y creí firmemente que tendría el efecto de una ampolla de inspiración ecléctica inyectada directamente en mi psique. Porque incluso deprimida soy enfermizamente optimista.

No haré una sinopsis de la película porque un título como Vagina dentada lo comprime todo – lo comprime hasta amputarlo-. Sin embargo sí me siento obligada a destacar los mejores momentos de la misma, tales como el discurso sobre la virginidad como regalo divino desarrollado por la protagonista al principio del metraje, la cara de su desvirgador buscando un orgasmo y hallando un rasurado fálico definitivo y la obsesión del hermanastro de la chica con el sexo anal. Todo muy simbólico y transgresor; pero una mierda como un piano, por supuesto.

Deseo que hagan más películas como esta para verlas en sesión doble con las de Clint Eastwood. Si veis Vagina dentada seguida de Gran Torino y las mezcláis tendréis un retrato de lo más barroco y completito de la sociedad americana y, además, pensaréis, como piensa mi hermana, que Clint es el tipo más acojonantemente sensible que ha parido EE.UU. Por lo demás, se os quitarán las ganas de hacer el amor durante un mes. Yo, de hecho, no puedo estar cerca de un hombre con los vaqueros a lo Marco Paquetti porque me dan ganas de llorar.

4 comentarios

  1. Yo vi la caratula y el titulo me obligó a apretar el culo, asi que pase…Eres una valiente amor. Ya queda menos!

  2. Ay… Ojete. Mis amigos gaylords no se acojonaron en absoluto cuando les relaté la experiencia del visionado de la peli.
    La próxima vez veré Ojete dentado😉

    ¡No quedá na!

    P.D: He tomado el sol media hora y me siento exultante de sex appeal.

    P.D: Ojete ojete ¡Ojete moreno!

  3. Jo, un tio como yo no puede ver esas cosas, ahora no hablo con tias por miedo, si veo eso tendria que esconderme, je

  4. Jojojojo

    Te leo en la sombra… pero es que pedazo de pseudo-sueño/pesadilla he tenido gracias (o por culpa de…) esta entrada que leí hace ya…xD

    Divertido cuanto menos…

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