Cómo conocí a vuestro padre. (pahilot)

EXT. TERRAZA DE CASA DE TEODORA. DÍA.

Tea y Marsala conversan bebiendo una cerveza de litro marca Xibeca sentadas en la mesa de una perfecta y antinaturalmente bien decorada terraza de la casa de la primera.

TEA

He vuelto a ver a mi primer amor

del instituto.

MARSALA

Oh, odiaba a aquel tipo, no pudo

tratarte peor. Era egocéntrico,

mezquino, intolerante y olía a rancio.

TEA

¡No olía a rancio!

MARSALA

Olía a bar de fritanga sin extracción

de humos mezclado con bolas de

naftalina. No olía a rancio; olía a

abuela tres semanas muerta.

TEA

Oye, estuve dos años saliendo con

ese tío  y aparte de su horrible

personalidad lo único malo que tenía

es que no sabía pronunciar la erre;

¡pero no olía a rancio!

MARSALA

Puedes seguir engañándote a ti misma

todo lo que quieras Tea, pero aquel

tipet parecía rociado por agua de

colonia séptica.

Entra Birna con una perfecto traje de ejecutiva sexy y se sienta junto a sus dos hippiolas amigas armada con una jarra de cerveza en la mano izquierda.

BIRNA

Chicas, en cuanto os despiojéis debemos

bajar al bar; he conocido a un equipo de futbol

americano que lleva varias semanas en

aislamiento; no nos queda mucho tiempo.

MARSALA

Yo no  puedo, he quedado aquí con Lolo

y Tea está flipada con su novio del instituto.

BIRNA

¿Quién? ¿Mofetín?

TEA

Oh, ¡basta! Tú y yo ni siquiera íbamos

juntas al instituto.

BIRNA

Lo sé, pero oí vuestra conversación

mientras fingía estar en el baño.

MARSALA

¿Finges que vas al baño y te quedas

espiándonos?

BIRNA

Sí, Marsala, a veces es necesario un

mutis a tiempo para recuperar

información y réplicas más elaborados.

MARSALA

Eres muuuy rara.

BIRNA

Por favor, tú vives con alguien que se

deja llamar Lolo; no te arriesgues tanto.

Mira Tea, la única razón  para acostarse

con alguien maloliente es que se trate de

un millonario tremendamente excéntrico

o que lleves semanas convaleciente y hayas

perdido el sentido del gusto y el olfato.

TEA

En primer lugar, Randal no huele mal.

BIRNA

¿Has dicho Randal? Ni siquiera necesito

oir más, acabo de perder mi libido.

TEA

Y en segundo, nunca me he acostado

con él.

MARSALA

¿Que no te has acostado con él? Por Dios

Tea, estuvistéis dos años juntos. Lolo

y yo sólo tardamos tres días.

TEA

Oye, no todos tenemos el apetito

sexual de un mono adolescente. Pero

creo que esta vez es un nuestro momento.

BIRNA

Por favor, Tea, soy tu mejor amiga…

TEA

Marsala es mi mejor amiga.

BIRNA

Soy tu mejor amiga y no permitiré que

te lo hagas con un pies negros. Te dejo

a los delanteros y el centrocampista, en

señal de afecto y agradecimiento.

MARSALA

Vaya, eres una auténtica furcia.

Entra Lolo acompañado de Rubén.

LOLO

Hola amor mío (besa tiernamente

la gorda cabeza de Marsala). Hola chicas,

este es Rubén, le conocí en el bar y le

animé a que se viniese a tomar algo.

BIRNA

(a Tea)

¿No te da la sensación de que Lolo al lado

de Marsala parece estar reducido a escala?

Ese Rubén está como un auténtico queso, eh?

Tea… (le da un golpecito) Tea, por favor, tienes

la boca llena de saliva.

Rubén se acerca a Tea con suficiencia y una sonrisa de medio lado y Tea le mira con desespero enfermizo.

RUBÉN

(ofreciéndole la mano)

¿Estás bien?

BIRNA

Se ha quedado exctatónica, el resultado

de fundir excitada con catatónica.

Tea le da la mano a Rubén y se la aprietan durante unos segundos ralentizadamente. Birna le da una palmada en la espalda a Tea para hacerla reaccionar y ésta escupe toda la saliva acumulada sobre los pantalones de Rubén. Todos se quedan callados con cara de horror y sorpresa.

NARRADORA

Y esta es la historia de cómo ahuyenté

un ligue de vuestra tía Birna.

Rubén se mira a la entrepierna con pavor y consecuentemente a Tea con repugnancia. Se marcha con los hombros gachos.

LOLO

Esta claro que mientras Tea no sea

capaz de controlar sus funciones

fisiológicas no podremos hacer

amigos hombres.

P.D: ¿No os parece que la mayor parte del tiempo es un tostón realmente grande ser mujer?

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Ponerse ñoña produce cáncer

Desde los 7 a los 19 años escribía en un diario (el mío, no fui una niña superdotada como Barney). Jamás le puse candado a ninguna de las ediciones. Cuando lo dejé el resultado era lo más parecido a una enciclopedia especializada en hormonas y editada por un disléxico bipolar. Una de las sensaciones más desagradables, pegajosas me atrevería a decir, que he experimentado dentro del contexto del autoanálisis a lo largo de mi vida, ha sido releer fragmentos de aquellos escritos. Es por esto que me veo en la necesidad de pedirme disculpas por el último post. En mi favor diré que la foto de Audrey Hepburn es digna y constata la absoluta fidelidad que mantengo después de todo conmigo misma. No hay nada ni nadie que me haya gustado durante tantos años seguidos como esa mujer. Al final soy un bollito platónico, ya ves truz qué ironía.

Últimamente, desde que los del curro de morosos me encarcelaron, escribo mentalmente mis posts o mis páginas de diario público justo antes de quedarme dormida. Me estaban quedando unas auténticas obras de arte, algo parecido a un ninot mental, unas fallas privees exquisitas, oye. Nunca fui más elegante que en mi subconsciente o en mi monólogo interior y demás mierdas elevadas e irreproducibles para una descripción menos “enfangosa” (siempre creando, siempre, ays… orgasmizo sola).

El romanticismo hoy día son las braguitas sucias que esconder de tu compañer@ de piso antes de hacer la colada. El romanticismo es un palomino vergonzante. Cuando era adolescente escribía declaraciones románticas, hasta hace poco hacía videos musicales para pedir citas a desconocidos y, de un tiempo a esta parte, lo más bonito que he hecho ha sido dormir con una camiseta de chico con olor a sobaquillo de ingeniero extendida en el lado vacío de mi almohada. Lo que antes fueron hojas de papel perfumadas, videos asépticos con referencias al Hollywood clásico más glamouroso se han convertido en un intenso y rancio olor corporal de alguien ausente. Y, no nos engañemos, el amor es eso; ir al váter al mismo tiempo, arrancarte una banda de cera del bigote mientras te hablan de Benedetti, usar la misma cucharrilla para remover el café y sonréir colmada de seguridad y paz cuando en la casa lo único que oyes es un estruendoso eructo de más de tres segundos de duración.

El amor verdadero es estar en familia. Y estar en familia es asumir que la mierda existe y compartirlo en voz alta sabiendo y congratulándonos de que todos la generemos. Y la generamos juntos.

Creo sinceramente que si todas empezasemos a afeitarnos la axila delante de nuestro amante en la segunda semana de relación prevendríamos el riesgo de la decadencia y la pareja saldría fortalecida ateniéndose al magnífico e irreprochable dicho de “donde hay confianza da asco” en su forma invertida “donde hay asco da confianza”. Nadie nos reprochará pues que caguemos pasados dos años de noviazgo porque todo acto excretor habrá quedado obviado de base y por tanto jamás nos torturará a la larga. Lo único que quedará pues por descubrir en el transcurso de la relación será la parte intelectual, emocional y erótica del asunto libre por completo del trauma de constatar progresivamente y a la larga que el otro también es humano.

* Reeditado temporal: Esta entrada, anteriormente ilustrada con una foto de Penélope Cruz cagando (sí, tía, te lo juro) permanece ahora temporalmente adornada con una bebé odiosamente encantador haciendo posiblemente aguas menos. Pero esto no quedará así…

*Reeditado frustrado del reeeditado anterior: Quería decir aguas menores; hacer aguas menos sería como absorber liquido en lugar de expulsarlo, ¿no os parece?

¡Que viene el lobo!

INT. DORMITORIO DE MISS PROZAC. NOCHE

Di Nabo, tumbado, con el dorso de la mano derecha apoyado sobre la frente resopla largamente sobre la cama de una seminconsciente Miss Prozac, que más que dormida parece estar cocinándose en su propio sudor corporal. D.N. acaricia con ternura la mojada espalda de M.P:

DI NABO

Aquí no se puede vivir sin

aire acondicionado.

MISS PROZAC

Tampoco se puede vivir sin ti;

y no quedará otro remedio.

DI NABO

Uy, uy… señorita Prozac ¿no se estará

usted enamorando?

MISS PROZAC

No tengo ni la más remota idea.

Creo que no, pero el lunes por la

mañana, cuando no esté aquí ya

para preguntármelo señor Di

Nabo, será definitivamente terminal.

Y el lunes a las 8:25 horas de la mañana la señorita Prozac dio una vuelta sobre sí misma en la cama, esta vez la mitad de vacía, mientras la voz monocorde y robotizada de una mujer rezaba sin parar “Es hora de levantarse: son las ocho horas… vein te mi nu tos.”

P.D: No, no, no será una aventura, una aventura…

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